Y el dinosaurio sigue ahí, la política de México no se entendería sin la presencia del PRI, que acaba de ganar las elecciones de Coahuila e Hidalgo

Por Alfonso García Sevilla

La historia política de nuestro México contemporáneo no se entiende sin la presencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La actual administración federal está nutrida de muchos cuadros que, en el otrora partidazo se hicieron, encabezando la lista el presidente López Obrador.

El primer gran sisma tricolor dio vida al Frente Democrático Nacional que liderado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se presentó en la elección de 1988, misma que “la caída del sistema electoral” que en aquel entonces estaba en manos de la Secretaría de Gobernación, cuyo titular era el hoy director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, empañó el resultado que a la postre le dio la victoria al candidato oficial, Carlos Salinas de Gortari.

Fue en el 2000 cuando el país entró a una etapa de cambio político, al vencer en las urnas el panista Vicente Fox por amplio margen al entonces candidato del PRI, Francisco Labastida y cuando muchos pensaron en la desaparición del tricolor como partido, incluso se llegó a debatir si debía cambiar de nombre y colores.

Doce años después, en 2012 de nuevo se levantó de la lona y resurgió con fuerza ganando por mucho el proceso electoral que llevó a Enrique Peña Nieto a Los Pinos con la promesa de un “Nuevo PRI”, mismo que fue estrepitosamente derrotado en el 2018 por Andrés Manuel López Obrador, en su tercer intento por lograr la Presidencia de la República. Para que la cuña apriete debe ser del mismo palo, como reza el conocido refrán popular.

Hoy no es de sorprender los resultados electorales de Coahuila e Hidalgo, bastiones históricos del PRI, sumado a la percepción de que gobierno de AMLO no ha dado los resultados esperados y la poca o nula presencia de otras opciones de oposición. En nuestro país los resultados se dan con base al “más vale malo por conocido” que cada seis años reviven a los que se creían muertos, lo que pone en franca competencia al tricolor de cara al proceso de 2021, y se puede fortalecer aún más por las luchas intestinas de Morena y su falta de consolidación como partido político y de una presidencia de escasos resultados.

Mientras la sociedad no entienda de la importancia de participar activamente en los asuntos públicos, seguiremos dejando todo en manos de opciones que, como diría el refrán son “la misma gata, pero revolcada”.

Compartir