¿Y ahora quién podrá defendernos? A menos de un año de haber iniciado su mandato, el gobernador Enrique Alfaro enfrenta una crisis sin precedentes en materia de seguridad

Por Alfonso García Sevilla

Muchas especulaciones se han vertido en torno a la ¿Renuncia? ¿Destitución? del Secretario de Seguridad de Jalisco, Daniel Velasco Ramírez. A menos de un año de haber iniciado su mandato, el gobernador Enrique Alfaro enfrenta una crisis sin precedentes en materia de seguridad pública, donde además de la creciente ola de homicidios, se suman los hallazgos de fosas clandestinas por todo el estado, donde abundan las bolsas con restos humanos. El domingo fueron encontradas 13 más en el municipio alteño de Ojuelos.

Asimismo, Jalisco ocupa los primeros lugares en materia de feminicidios y de personas desaparecidas, en promedio siete personas desaparecen al día, que dicho sea de paso, el estado del tequila también puntea en violencia contra las mujeres e intrafamiliar.

Las actuales autoridades no han encontrado el rumbo para hacerle frente a esta ola de violencia y muerte que se ha disparado en el presente año, y que ha tenido como víctimas a un fiscal regional, Gonzalo Huitrón Reynoso, a los comisarios de Tepatitlán y Lagos de Moreno, y alrededor de una veintena de policías en los diversos municipios del estado. Además de que han encontrado, más fortuitamente que por investigaciones serias,  alrededor de 15 fincas que servían como casas donde se retenía, y en ocasiones se asesinaba a secuestrados y ahí mismo los enterraban. 

A la separación del militar retirado Daniel Velasco se suma la indefinición actual de implementar la policía metropolitana cuyos presidentes municipales aún no tienen a satisfacción los lineamientos operativos ni su reglamento interior.

A un par de meses del primer año de gobierno, Enrique Alfaro y su gabinete de seguridad se ven perdidos, sin resultados, y lo más grave, no se ve estrategia integral de combate y prevención a la delincuencia en un estado donde los índices de violencia se han disparado exponencialmente y ni la entrada de la Guardia Nacional ha podido con los delincuentes.

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