Todo marcha bien… Sin división de poderes, en el Legislativo los diputados se deshacen en elogios para con Enrique Alfaro y se olvidan de las críticas al Segundo Informe de Gobierno

Por Alfonso García Sevilla

La división de poderes es un principio republicano basado en crear contrapesos de poder, para que se garantice que ninguno esté por encima de otro y que se eviten actos de autoritarismo, que exista pues un equilibrio tendiente a garantizar el buen funcionamiento del régimen democrático y que una sola persona no tenga la concentración del poder ni sea quien tome decisiones que pudieran perjudicar a los ciudadanos.

Lamentablemente, después de ver el segundo informe de gobierno de Enrique Alfaro, el Poder Legislativo de Jalisco enseñó el cobre, se convirtió en una porra desvivida en halagos al titular del Ejecutivo y careció de crítica a un informe que, a su vez y fiel a la costumbre de los políticos, estuvo ausente de autocrítica.

Sin duda, la bancada del partido en el gobierno, Movimiento Ciudadano, aún no deja de lado su ADN priísta y al más puro estilo del tricolor de los 70´S del siglo pasado, exhibieron su compromiso irrestricto con el Gobernador -que no con el pueblo que los eligió- en palabras de su coordinador, Salvador Caro, con dos joyas propias del régimen echeverrista:  “Gobernador, en este Congreso tenemos claro los retos y tareas a los que se enfrenta Jalisco, en el grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano seguiremos haciendo lo que nos corresponde, gracias por su apoyo y respaldo, con usted al frente cualquier adversidad la superaremos”, así como “este es un Congreso que es un contrapeso que le ha concedido todo, todo al Poder Ejecutivo, todos los instrumentos legales, legislativos y financieros, que se requieren para impulsar su desarrollo y ser vanguardia a nivel nacional y estamos orgullosos de eso, porque es en beneficio de Jalisco”.

Obvio puede más el compromiso de partido que ejercer, por el bien de Jalisco, las atribuciones propias del Congreso local, un poder no tiene que agradecerle nada al otro, ni servirle de tapete, como lo expresó Caro Cabrera. Y de la supuesta oposición aplaudidora, mejor no hablamos.

La crisis de inseguridad, de desapariciones forzadas, de violencia de género e intrafamiliar, el mal manejo de la pandemia, la hacinación de cadáveres en el Semefo, los 731.2 millones de pesos, que el gobierno no ha aclarado ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) del ejercicio 2019, entre otras irregularidades, no fueron tema para el Legislativo en lo que sigue siendo la fiesta del Ejecutivo, el tradicional besamanos en demérito de un ejercicio republicano para la rendición de cuentas claras y la crítica a lo que, según los números, se está haciendo mal o simplemente se omite en la agenda pública. En fin, sigamos pretendiendo que todo marcha bien.

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