Sin razón de ser… la existencia del Estado es la de garantizar a sus gobernados la seguridad; lamentablemente la autoridad es rebasada por el crimen

La razón principal de la existencia del Estado es la de garantizar a sus gobernados la seguridad, tanto en su persona como en sus pertenencias, el concepto ha evolucionado y al día de hoy, la seguridad implica la ausencia de riesgos o amenazas, tanto para las naciones como para los individuos. Un concepto amplio que deja ver el compromiso enorme que, en teoría, adquieren los políticos en el ejercicio del gobierno.

En este contexto, las acciones que se deben implementar para tratar de consolidar modelos tendientes a la prevención y persecución del delito deben contar con un respaldo de especialistas en la materia, ser más inteligentes que los delincuentes, mejor planeadas y estructuradas y lo más importante, apuntalar a la participación del ciudadano desde su diagnóstico y elaboración hasta la puesta en marcha, que garantice el respaldo social y su eventual éxito.

Lamentablemente los recientes sucesos ocurridos en Jalisco, donde a plena luz del día y en una de las avenidas con más transeúntes por la hora, se pretendió asesinar al ex fiscal del estado, con los consecuentes bloqueos por camiones quemados, que le costó la vida a un bebé de 8 meses, nos dejan ver a una autoridad rebasada por el crimen, sin capacidad de reacción a una situación que ya previamente habíamos vivido en el 2015, curiosamente también año electoral.

Pero no es privativo de Jalisco, en todo el país durante el presente proceso electoral se han asesinado a 93 políticos de todos los colores y partidos, lo que nos deja en claro que no solo las ¿autoridades? encargadas de la prevención y persecución del delito no han hecho bien su trabajo, hay que abonarle la impunidad que otorga el poder judicial, que es el encargado de establecer las penas a los delincuentes y que en la mayoría de los casos, mediante fianzas ridículas o sobornos o “mala integración de los expedientes” o aprovechando miles de recovecos legales, dejan en libertad a los detenidos. Un alto número de estos son reincidentes que no tendrían por qué estar en las calles.

Lamentablemente en la agenda de los candidatos no veo la reforma de fondo al Poder Judicial, ni tampoco una propuesta sería que combata con todo a la corrupción, misma que ha permitido el fortalecimiento del crimen organizado a niveles de escándalo, atentando contra la causa principal del Estado: Nuestra seguridad y tranquilidad.

¿Cambiará con el siguiente Presidente? Lo dudo.

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