Pese a que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses admite que no han encontrado ADN de los tres estudiantes del CAAV, insisten en versión oficial: fueron disueltos en ácido

El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses insiste en la versión oficial del gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz sobre la desaparición de Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz y Marco Francisco Ávalos, los tres estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales. Insiste en que fueron asesinatos y sus cuerpos disueltos en ácido. Esto pese a que en el análisis de los 150 indicios no han encontrado ADN de los muchachos.

El gobierno del estado por medio del secretario general de Gobierno, Roberto López Lara reafirma que los tres estudiantes del CAAV que fueron desaparecidos el pasado 19 de marzo sí fueron asesinados.

Dijo López Lara que hay certeza que los tres estudiantes de cine fueron asesinados en una finca del municipio de Tonalá.

Por su parte, el director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, Luis Octavio Cotero Bernal, avala la versión oficial del gobierno que encabeza Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, pero abre la duda dado que ha confesado que en los 150 indicios que se están analizando no se han encontrado ADN de Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz y Marco Francisco Ávalos.

Pese a lo anterior insistió en Javier Salomón Aceves, Jesús Daniel Díaz y Marco Francisco Ávalos fueron disueltos en ácido aunque en los tres contenedores que se están analizando no hay rastro de sus restos, porque –dijo- usaron un ácido muy agresivo aunque a los tambos no les pasó nada.

“No hemos encontrado pruebas que nos permitan corroborar el ADN de los jóvenes de entre los residuos de esos contenedores”, reveló.

No obstante, señaló que esta “es una investigación que sigue su curso y no está cerrada, se están haciendo el análisis de pruebas que todavía pueden arrojar datos importantes para el esclarecimiento de los hechos”.

Luego explicó la acción del ácido sulfúrico “en el cuerpo de las personas o de material orgánico, debido a lo corrosivo de esta sustancia la molécula de ADN se rompe y en estas condiciones es imposible obtener un perfil genético”.

Por último aclaró: “Un servidor en ningún momento he dicho que en la finca 3 (en la calle Amapola), donde se encontraban los tinacos, no se hayan disuelto los cuerpos de las personas, como se ha asentado en las declaraciones de las dos personas detenidas. Lo que se ha dicho es que nosotros como instituto científico no hemos encontrado pruebas que nos permitan corroborar el ADN de los jóvenes de entre los residuos de esos contenedores”.

También indicó que sólo encontraron ADN en restos de sangre en el piso y en un par de esposas de Jesús Daniel y Marco.

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