Con la justificación que fue otra administración la que ocasionó el daño ambiental, el gobernador Enrique Alfaro afirmó categórico que sí se habitarán las Villas Panamericanas

De forma categórica el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, afirmó una vez más que sí se habitarán las Villas Panamericanas y justificó que fue la administración de Emilio González la que ocasionó el daño ambiental y no la suya. Al mismo tiempo que incrementará la densidad de población en el sitio decretó Zona de Recuperación Ambiental a El Bajío.

“Esta decisión es un acto de responsabilidad que tomé hace mucho tiempo y que hemos preparado con cuidado para darle solidez jurídica. Desde el día 8 de febrero iniciamos las reuniones de trabajo para atender este tema con el ayuntamiento de Zapopan. Nada de lo que hemos hecho en ese sentido se ha realizado a espaldas de la autoridad que tiene la responsabilidad constitucional en materia de ordenamiento territorial. Ahora le toca al municipio actualizar sus instrumentos de planeación y alinearlos a este decreto. Ahora sí vamos a poner a prueba el compromiso de cada una de las partes involucradas”, señaló.

Para justificar su decisión de habitar las Villas Panamericanas, Alfaro Ramírez afirmó que El Bajío es una zona urbanizada que cuenta con licencias de construcción expedidas desde hace por lo menos diez años.

“Este uso se lo dieron dos veces, dos administraciones distintas, una a finales de 2009 y otra en 2011. Ambas, con un dictamen de impacto ambiental aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente. Hoy, las Villas Panamericanas no solo tienen uso habitacional de baja densidad, sino que se agregaron el uso comercial y servicios, turístico hotelero y de equipamiento institucional. Por eso, ni el gobierno ni Pensiones están pidiéndole al municipio ni un cambio de uso de suelo ni un cambio de densidad”.

Y se justificó aún más: “Todo esto sucedió por cierto, para refrescar la memoria, antes de que yo fuera gobernador del estado. Lo digo de otra manera para que quede claro: La Villa Panamericana no la autoricé, ni la construí yo, se construyó entre el 2009 y el 2011 con una parte de dinero privado, con 340 millones de pesos de dinero de los trabajadores al servicio del Estado, y 587 millones de pesos de dinero público”.

Manifestó que a partir de la venta de los cerca de los mil departamentos que cuenta el complejo panamericano, el IJALVI y el IPEJAL lo que están haciendo “es dejar de tener participación en ese enredo, sin pérdidas, recuperando lo invertido y garantizando el futuro del fondo de pensiones de miles de trabajadores que no tienen por qué pagar los abusos de quienes hicieron este desastre”.

Minimizo las voces en contra de habitar las Villas Panamericanas y calificó como “vil mentira” el supuesto desacato a las suspensiones otorgadas por tribunales.

“No hay ya impedimento legal de ningún tipo para las Villas porque así lo decidieron los jueces que atendieron cada uno de los tres juicios que fueron presentados y que ya fueron desechados por distintas razones. La única suspensión vigente es sobre un contrato de compra venta que nada tiene que ver con el proceso que está siguiendo pensiones. Aquí está la evidencia. Una vez más: los juicios de quienes se opusieron a Las Villas no los resolví yo, los juicios se resolvieron en los tribunales”.

Además del Decreto, el Gobernador presentó el Programa de Recuperación Ambiental, con lo que se garantizará el futuro medio ambiental, y adelantó que no se dará un permiso más para vivienda en la zona-

El polígono protegido por el decreto incluye un total de  980 hectáreas, de las cuales 315 ya están urbanizadas o con derechos para urbanizarse desde hace muchos años. Las Villas Panamericanas, con una superficie de 16 hectáreas, forman parte de esta última categoría-

A partir de ahora, dijo, las 315 hectáreas ya urbanizadas tendrán que cumplir con estrictos parámetros de protección medio ambiental y sujetarse a las disposiciones que marcan el Decreto  y el Programa de Recuperación- El Mandatario jalisciense agregó que el Decreto garantizará la viabilidad de los acuíferos, evitar más cambios de uso de suelo, armonizar los usos de suelo ya existentes con el mantenimiento de los servicios ambientales, conservar los esquemas de infiltración de agua, y contribuir a la protección de los bosques de pino-encino del Área Natural Protegida.

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