Progresismo de salario mínimo…

Por: Alfonso García Sevilla

Se define al progresismo como la doctrina que persigue el progreso integral del individuo, cuyo objetivo es que deben ser las capacidades del individuo y no sus condiciones al nacer las que determinen sus aspiraciones en la vida,  bajo esta premisa el estado debe garantizar sus derechos humanos a la salud, educación, cultura, recreación, trabajo, vivienda digna, salarios justos y la más importante: la seguridad.

En México, según las cifras que registra el Secretariado Ejecutivo advierten que en el primer cuatrimestre del 2019, murieron mil 199 víctimas de la violencia machista. Es decir, cada dos horas y media en promedio, una mujer es asesinada, cifra escalofriante que refleja en buena medida la sociedad violenta, machista e ignorante en la que vivimos.

Este fenómeno es la máxima expresión del odio a las mujeres, pero no es el único, seis de cada diez hogares sufren de violencia intrafamiliar, 30 por ciento de los embarazos son en niñas menores de 15 años, y en promedio, una mujer gana 30 por ciento menos que un hombre por realizar el mismo trabajo y los hogares monoparentales dirigidos por jefas de familia ronda el 20 por ciento.

En materia de seguridad, hasta hoy la batalla contra la delincuencia se va perdiendo.

La cultura masificada, así como el deporte y la recreación no existen y en nuestro país  la obesidad y el sobre peso afecta a casi la mitad de la población, según datos oficiales, siete de cada 10 adultos la padece, con las consecuencias negativas que esto conlleva como la diabetes y la hipertensión.

El promedio de educación del mexicano es de 9 años, equivalente a tercero de secundaria. La media salarial que perciben es de 8 mil 100 pesos mensuales, que no satisface la necesidad de vivienda digna y un patrimonio decente, ni de una canasta básica, mucho menos recreación para los miembros de una familia y el acceso al internet y a un dispositivo alcanza a poco más de la mitad de usuarios en México.

¿Podemos hablar de condiciones suficientes para alcanzar un desarrollo pleno de las capacidades del individuo? Sin duda NO. pero no es nuevo, ya que  a través de los 209 años que tenemos de vida como país las condiciones del grueso poblacional no han cambiado gran cosa, ni a través de la Revolución armada ni mediante la vida democrática pluripartidista. La discriminación y la falta de oportunidades nos afectan a todos, no solamente a una minoría. Solo cuando las condiciones adversas descritas de la mayoría cambien, podemos hablar de que somos una nación progresista.

Politólogo, Profesor universitario y miembro del Claustro Académico del ITEI

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