Aguacates de exportación fomentan deforestación y abusos. Los gobiernos de EU y de México y las empresas no aseguran cadenas de suministro sostenibles: Climate Rights International

Los aguacates cultivados para la exportación a Estados Unidos, Europa y otros mercados importantes están fomentando la deforestación generalizada y el robo de agua en los estados mexicanos de Michoacán y Jalisco, con consecuencias gravísimas para los derechos de quienes viven allí, expresó Climate Rights International en un informe y un video complementario. Líderes indígenas y otros residentes que intentan defender sus bosques y el agua han sido amenazados, atacados y asesinados.

El informe de 250 páginas, “El saldo insostenible de la expansión aguacatera: Deforestación, acaparamiento de agua y violencia detrás de las exportaciones de aguacates de México a Estados Unidos y otros mercados”, presenta evidencias nuevas y cuantiosas que vinculan a grandes importadores y supermercados estadounidenses con esta destrucción ambiental. El informe documenta que las autoridades mexicanas y estadounidenses, las cuales regulan y facilitan las exportaciones, no están adoptando medidas básicas para detener la devastación, a pesar de que asumieron compromisos relativos al cambio climático de poner fin a la deforestación mundial.

“Cualquier aguacate que proceda de México puede haber sido cultivado en terrenos deforestados ilegalmente, usando agua robada, en una región donde se registran hechos de violencia e intimidación contra defensores ambientales”, manifestó Brad Adams, director ejecutivo de Climate Rights International. “Esto no tiene por qué ser así. Si los exportadores, los importadores y los supermercados tomaran medidas para asegurarse de vender únicamente aguacates libres de deforestación, se reduciría de manera drástica el incentivo económico para despejar los bosques o atacar a las personas que los defienden”.

Las empresas realizan afirmaciones sobre sostenibilidad pese a la deforestación

México es el mayor productor y exportador mundial de aguacate y provee cuatro de cada cinco aguacates que se consumen en Estados Unidos, con exportaciones que ascienden a un valor de 3 mil millones anuales. El consumo de aguacates en Estados Unidos se ha triplicado desde el año 2000, en parte propiciado por las campañas de promoción comercial enérgicas que lleva adelante la industria y que incluyen afirmaciones sobre la “sostenibilidad” de los aguacates mexicanos. En un anuncio proyectado durante el Super Bowl de 2023 se mostró a Eva sosteniendo la fruta en el Jardín del Edén.

Los aguacates mexicanos también llegan cada vez más a otros mercados internacionales, y las exportaciones a Europa, Canadá y Asia sumaron más de 2 mil millones en los últimos cinco años.

Climate Rights International obtuvo y analizó mapas inéditos de los más de 50 mil huertas de aguacates que en enero de 2023 se encontraron certificadas por las autoridades mexicanas y estadounidenses para la exportación a Estados Unidos. El análisis identificó huertas de aguacate certificadas para la exportación a Estados Unidos que contenían tierras deforestadas en 49 de los 56 municipios de Michoacán y Jalisco que exportan a Estados Unidos. Michoacán y Jalisco son los únicos dos estados mexicanos autorizados por Estados Unidos para exportar a ese país.

A pesar de plantear afirmaciones sobre sostenibilidad contundentes, muchas empresas importantes adoptan medidas escasas o nulas para prevenir que productores vinculados con la deforestación en México contaminen sus cadenas de suministro.

Sobre la base del análisis de registros del gobierno mexicano no publicados previamente, el informe documenta —con 75 ejemplos ilustrativos— que, en 2022, las empresas estadounidenses Calavo Growers, Fresh Del Monte Produce, Mission Produce y West Pak Avocado, y la mexicana Aztecavo , se abastecieron de aguacates cultivados en huertas en las que había suelos deforestados. A su vez, esas empresas distribuyeron aguacates de origen mexicano a cadenas de supermercados importantes, entre ellas Albertsons, Costco, Kroger, Trader Joe’s, Walmart y Whole Foods.

Ilegalidad y abusos

Prácticamente la totalidad de la deforestación para el cultivo de aguacates que se produjo en Michoacán y Jalisco en las últimas dos décadas ha sido ilegal, en contravención de las leyes penales mexicanas, concluyó Climate Rights International. En muchos casos, la tierra ha sido despejada provocando deliberadamente incendios forestales, lo que también constituye un delito. La conversión de bosques naturales en plantaciones de aguacate libera gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento climático, reducen el almacenamiento de carbono y menoscaba la biodiversidad y la recuperación de los acuíferos.

Los productores de aguacates utilizan enormes cantidades de agua, y muchas la extraen ilegalmente de arroyos, ríos y acuíferos subterráneos para regar sus huertos. La deforestación y el acaparamiento de agua han tenido consecuencias graves para las poblaciones locales, puesto que han contribuido a la escasez de agua y han incrementado el riesgo de deslaves e inundaciones letales. El informe presenta evidencias que vinculan la producción del aguacate con la deforestación y los incendios forestales que, según las autoridades mexicanas, estuvieron entre las causas centrales de una inundación repentina que, en 2019, provocó la muerte de cinco personas en San Gabriel, Jalisco.

Las comunidades indígenas purépechas y otros residentes se han movilizado para defender los bosques, pero sus esfuerzos se han visto frustrados por violencia e intimidación, que atribuyen en muchos casos a grupos de crimen organizados que tienen una fuerte presencia en la región y mantienen múltiples nexos con sectores de la industria del aguacate. Por ejemplo, después de que la comunidad de Ocumicho prohibió que personas externas plantaran aguacates, dos líderes comunitarios recibieron disparos, uno de ellos con consecuencias letales, otro fue secuestrado y un integrante de la comunidad que participaba en acciones de preservación de bosques fue asesinado.

Climate Rights International entrevistó a más de 100 personas en más de una decena de municipios productores de aguacate en Michoacán y Jalisco, e identificó que existía el temor generalizado entre los residentes de que oponerse a la deforestación o el robo de agua los pondría en peligro. “Si pones el dedo o hablas, te matan”, dijo un líder indígena de Michoacán.

Funcionarios de Michoacán y Jalisco reconocen que la producción de aguacate es una causa central de la deforestación en sus estados. Alejandro Méndez, secretario de Medio Ambiente de Michoacán, ha señalado que “el tema ambiental más delicado, más grave, que tenemos [en el estado] es el cambio del uso del suelo indiscriminado por el cultivo del aguacate”.

No obstante, las autoridades en general no aseguran el cumplimiento de las leyes ambientales en las regiones productoras de aguacate. Una causa importante es la corrupción, especialmente en la unidad de la Fiscalía General del Estado de Michoacán dedicada a investigar la deforestación relacionada con el cultivo de aguacates, según indicaron varios funcionarios federales y estatales que hablaron con Climate Rights International, así como residentes. Un alto funcionario utilizó la frase “bola de corrupción” para referirse a las prácticas por las que se investiga y procesa penalmente a nivel estatal a la deforestación relacionada con el cultivo de aguacates en Michoacán.

“La deforestación y los abusos sin freno en la región aguacatera de México son sintomáticos de una urgencia mundial de promover acciones más efectivas para proteger a los bosques y a las personas defensoras de los bosques”, explicó Adams. “La adopción e implementación con carácter urgente de leyes y políticas que terminen con la deforestación para la producción agrícola es un paso esencial para evitar una catástrofe climática, y para proteger los derechos de las poblaciones en los lugares donde se generan estos productos”.

Una solución sencilla

Dada la impunidad en el ámbito local, impedir que los aguacates vinculados con la deforestación lleguen a mercados valorados en millas de millones de dólares —especialmente en Estados Unidos— es un paso clave para contener el problema, según lo señalaron funcionarios ambientales y líderes comunitarios mexicanos. .

De conformidad con un acuerdo que ya adoptan los gobiernos de Estados Unidos y México, todas las huertas de aguacate que exportan su producción a Estados Unidos deben ser certificadas por las autoridades estadounidenses y mexicanas para corroborar que cumplen con los requisitos sobre control de plagas. En 2021, altos funcionarios ambientales mexicanos propusieron agregar a este proceso de certificación el requisito de que no hubiera deforestación ilegal, según el aumento de documentos que obtuvieron Climate Rights International mediante solicitudes bajo la ley de transparencia de México. Sin embargo, los funcionarios estadounidenses no actuaron a partir de esta propuesta, y en su momento siguen certificando huertas que contienen terrenos deforestados ilegalmente para la exportación a consumidores estadounidenses.

Para agravar el problema, en registros obtenidos a través de la Ley sobre Libertad de Información ( Freedom of Information Act , FOIA) se muestra que el gobierno estadounidense aprobó que el estado de Jalisco empezara a exportar aguacates a Estados Unidos sin adoptar medidas para abordar el riesgo de que, como se alertó en un informe interno del gobierno de Estados Unidos en ese momento, la aprobación “probablemente aumente la deforestación” en Jalisco, como lo habían hecho las “presiones del mercado” en Michoacán.

Las autoridades estadounidenses y mexicanas cuentan con mapas de todas las huertas certificadas para exportación, y cualquier empresa también puede acceder a ellas, tal como lo hizo Climate Rights International. Comparando estos mapas con imágenes satelitales, las autoridades podrían identificar huertas que hayan sido deforestadas recientemente y bloquearlas de la certificación para exportación, y las empresas podrían identificarlas y eliminarlas de sus cadenas de suministro. Las políticas no destruirían a la industria del aguacate en México, dado que la mayoría de las huertas existentes no resultarían afectadas pues están en terrenos que desde hace mucho tiempo se destinan a la agricultura. Sin embargo, reducirían el incentivo para talar más árboles con el propósito de lucrar con la demanda creciente de aguacates.

México, Estados Unidos y más de 100 países se han comprometido a terminar con la deforestación como parte de su compromiso más general de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Pero este objetivo no se está cumpliendo, en parte debido a que no se elimina la deforestación de las cadenas de suministro agrícola y no se protege a las comunidades indígenas ni a otras personas que intentan defender los bosques amenazados.

“Cuando las soluciones son tan simples y de bajo costo, la inacción de las empresas y los gobiernos resulta imperdonable”, dijo Adams. “Junto con la industria del aguacate, los gobiernos de México y de Estados Unidos pueden dar el ejemplo al resto del mundo actuando con rapidez y trabajando juntos para proteger a las personas y al planeta”.

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