Corea del Norte debe abrir sus fronteras a los expertos en derechos humanos: Relator Especial de la ONU sobre Derechos Humanos

El relator especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte, Tomás Ojea Quintana, señala la existencia de un patrón continuo de violaciones, entre ellas restricciones a la libertad de expresión, movimiento y acceso a la información, así como un difícil acceso a las necesidades básicas, incluidas las raciones de alimentos.

En su último informe, el experto acoge con beneplácito el reciente acercamiento entre las Coreas y las posibles negociaciones sobre desnuclearización, pero explica que la seguridad no puede soslayar los derechos humanos, por lo que pide al país que aproveche la oportunidad para permitir la entrada a los mecanismos especializados de las Naciones Unidas.

“Siempre he insistido en que el compromiso con Corea del Norte nunca debe subestimarse, y que los derechos humanos siguen siendo una prioridad y no deben tomarse como rehenes de la situación de seguridad. En este sentido, instó al país a consolidar el acercamiento con una apertura paralela al monitoreo de los derechos humanos de la ONU”, dijo Tomás Ojea Quintana ante el Consejo de estas garantías fundamentales en Ginebra.

Ojea Quintana destaca en su informe un patrón continuo de violaciones, entre ellas restricciones a la libertad de expresión, movimiento y acceso a la información. También observa la existencia de un difícil acceso a las necesidades básicas, incluidas las raciones de alimentos.

Además, revela una serie de conclusiones sobre malos tratos durante la detención, incluso hacia mujeres retenidas “de manera preventiva”, así como el patrón continuo de repatriación forzada de los que logran escapar del país hacia China, muchos de ellos niños.

“La comunidad internacional tiene la responsabilidad de garantizar que estos asuntos críticos permanezcan en el orden del día: el impulso está ahí y debe aprovecharse para un diálogo significativo sobre derechos humanos que pueda traducirse en resultados concretos, ya sea mediante la integración de las cuestiones de derechos humanos en futuras interacciones o cooperación técnica ” dijo el relator especial.

Ojea Quintana también indicó que las reuniones familiares entre ciudadanos de las dos Coreas, que no han tenido lugar desde octubre de 2015, deben reanudarse sin demora, dado que la edad promedio de los 59 mil individuos registrados en Corea del Sur para reunirse con sus seres queridos en el Norte es de 81 años.

“Mi mensaje clave a las autoridades de la República Popular de Corea sigue siendo el mismo y coherente: tenemos una agenda común, que es el avance y la promoción del bienestar de su gente”, dijo el Relator Especial, cuyo mandato es rechazado por el gobierno Corea del Norte, que no estuvo presente durante la presentación de este informe en el Consejo de Derechos Humanos.

El Consejo de Derechos Humanos nombra a los relatores especiales de la ONU y expertos independientes para examinar e informar sobre un tema específico de derechos humanos o una situación en el país. Los puestos son honorarios y los expertos no son personal de la ONU, ni reciben un sueldo.

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