No se crea  ni se destruye… los saltimbanquis de la grilla mutan colores e ideologías con tal de conservar el hueso, no existe ni ideología ni identidad política

Por Alfonso García Sevilla

Solo se transforma. Con el paso del tiempo este principio fundamental de los procesos químicos, físicos, biológicos se ha vuelto primordial en la política mexicana. Hoy, al registrarse los candidatos a renovar congresos locales y federales y presidencias municipales, vemos como, sin un ápice de pudor, los saltimbanquis de la grilla mutan colores e ideologías con tal de conservar el hueso, de tal forma que hoy podríamos hablar de que los contrincantes son el PRIMORCD, el PANMC, el HAGAMOSRD, el PRIAN, etc. Lo importante es el resultado aritmético por encima de la historia, la ideología y la identidad de los partidos políticos.

¿Por qué hemos llegado a esto? Fácil, los partidos institucionalizados, como el PAN, PRI, PRD, fueron incapaces de dar soluciones integrales a los crecientes problemas que enfrentamos en el país, generando repulsión de los votantes al ventilarse constantes actos de corrupción, impunidad y falta de atención a la seguridad, economía, salud y un largo etcétera. De ello se aprovecharon los caudillos de la democracia mexicana para tomar y hacer suyas siglas nuevas, sin estructura, sin historia y sin una institucionalización como partidos, para mostrarse antisistema y combatir a las mafias que durante años han saqueado al pueblo haciendo malos gobiernos.

¿El resultado? Gobiernos iguales o más ineficientes. Las cifras no mienten, los problemas del país y de Jalisco se agudizan, sin que se vean soluciones de corto y mediano plazo. El pragmatismo político cobra una muy cara factura ante la contemplación social; no hay forma de que las alianzas aritméticas se consoliden en proyectos de gobierno eficientes y eficaces cuando el reparto de las posiciones no se da con base a perfiles técnicos ni a méritos al desempeño, en pocas palabras, no esperemos grandes cambios cuando los encargados de generarlos serán los mismos que nos han puesto en esta situación.

Nos urgen diseños de nación y de estado de largo plazo, no sujetos a proyectos personales, mientras no entendamos eso, sigamos en cada elección viendo el juego de las sillitas y esperando pacientes, que por arte de magia se resuelvan los grandes temas que hoy nos aquejan.

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