El obispo Raúl Vera advirtió que la iglesia en Saltillo no dejará solos a tantos jóvenes que están despertando por la indignación del Caso Ayotzinapa

“Ante lo que está ocurriendo en el país, en Guerrero, no podemos callarnos y quedarnos como si no pasara nada”, así lo advirtió el obispo Raúl Vera López en medio de la marcha de los seminaristas de Saltillo en protesta de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Un sector de la iglesia católica ya se está involucrando en las manifestaciones de los indignados y en repudio de la desaparición forzada de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, ocurrida el pasado 26 de septiembre.

El obispo Raúl Vera López es quien encabeza las protestas de la diócesis de Saltillo y no lo dudó en sacar a los seminaristas a las calles para que se unan al movimiento de los indignados que piden la renuncia de Enrique Peña Nieto y de un cambio total del sistema político mexicano.

El reclamo es el mismo que en todas partes de la República Mexicana, es hacia el gobierno federal, estatal y municipal para que hagan su trabajo y pare la violencia.

Al igual que en otras marchas por apoyo a los normalistas de Ayoztinapa, los seminaristas portaron cartelones con fotografías en Insignias en alusión a los 43 desaparecidos forzadamente. Asimismo, portaron carteles del hartazgo público como #YaBasta, #YaMeCansé y #Ayotzinapasomostodos.

Los religiosos peregrinaron por las calles de la zona centro de Saltillo con el obispo Raúl Vera al frente y se dirigieron de la catedral de Santiago Apóstol a la parroquia Santuario de Guadalupe.

Al llegar al Santuario de Guadalupe, el también defensor de los derechos humanos, Raúl Vera, consideró que “ante lo que está ocurriendo en el país, en Guerrero, no podemos callarnos y quedarnos como si no pasara nada”.

Pero Raúl Vera en la misa ahondó más: “No podemos dejar solos a tantos jóvenes ahora que están despertando”.

En un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano se puntualizó: “Los gobiernos federal, estatales y municipales del país tienen la obligación y compromiso de recuperar el Estado de Derecho lo más pronto posible y castigar a los infractores, sean estos delincuentes comunes o funcionarios corruptos u omisos, pues sin verdadera justicia es fácil volver a delinquir, pero también nos toca a todos como sociedad participar y construir paz”.

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