Dentro de las 50 ciudades más peligrosas del mundo, nuestro país cuenta con ¡12! destacando además, Tijuana, Acapulco, Ciudad Victoria, Culiacán, Tepic y Juárez

Por Alfonso García Sevilla

Tristemente en nuestro país siguen las malas noticias, el diario Reforma destacó que el estado de Guerrero encabeza la tasa más alta de homicidios de hombres en el país y ocupa el tercer lugar a nivel mundial de casi 200 que están en la lista

Con una tasa de 102.2 asesinados por cada 100 mil varones, Guerrero, está por debajo del promedio nacional que reporta El Salvador y de Cabo Oriental, en Sudáfrica, con 103.5 y 102.9 homicidios, respectivamente, reporta el programa Métrica y Evaluación en Salud, de la Universidad de Washington, cuyo  departamento académico analiza información de 195 países.

Esto se suma a la ciudad de Los Cabos, que recientemente fue señalada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, como la más violenta y peligrosa del mundo, ya que tiene una tasa de 111.33 homicidios por cada 100 mil habitantes. El reporte indica que pasó de tener 61 asesinatos durante 2016 a 365 en 2017, lo que representa un incremento de casi el 500 por ciento en apenas un año.

Cabe resaltar que dentro de las 50 ciudades más peligrosas del mundo, nuestro país cuenta con ¡12! destacando además, Tijuana, Acapulco, Ciudad Victoria, Culiacán, Tepic y Juárez.

Este nos viene a demostrar que la delincuencia se organiza más y mejor que los gobiernos, que carecen de cualquier coordinación o estrategia para hacerles frente, esto se demuestra cuando el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval declaró: “Vienen días complicados, no les miento, la ola de violencia no se va a terminar”. Sin embargo, a pesar de saberlo, no se han tomado acciones inteligentes y de fondo para contrarrestarlo.

Con justa razón la sociedad sigue inerte y atemorizada, ante la falta de efectividad de sus gobernantes, más ocupados en agendas electorales, que en el principio fundamental de su encargo, no hay en lo inmediato una luz de esperanza que permita hacernos sentir más seguros.

Sigamos esperando a que pase una elección y que los que lleguen sean capaces de organizarnos a todos para revertir este cáncer que sigue carcomiendo familias de mexicanos y rezar para no ser víctimas de los delincuentes, quien dicho sea de paso, han violentado aún más su forma de actuar, por la impunidad que se los permite.

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