Ante la «nueva etapa» que enfrenta el Partido Movimiento Ciudadano, Verónica Delgadillo lanzó un llamado enérgico a dejar de lado la «grilla» y las disputas internas

El reciente encuentro de Movimiento Ciudadano (MC) en el Lienzo Zermeño, que logró congregar a más de 3 mil liderazgos territoriales, no fue solo un despliegue de músculo político; fue un recordatorio de la fragilidad que acecha al partido en su bastión más importante.

Bajo el lema de la unidad, la alcaldesa de Guadalajara, Verónica Delgadillo, y la coordinadora estatal, Mirza Flores, enviaron un mensaje que, leído entre líneas, revela una urgencia por cerrar filas ante las grietas internas y un pasado electoral reciente que estuvo a punto de costarles la capital.

El territorio como salvavidas

La narrativa oficial del evento se centró en el reconocimiento a quienes «tocan puertas» y «escuchan» en las colonias. Según Juan José Ramos, coordinador municipal, esta estructura es el vínculo directo que permite conocer las carencias de la ciudad.

Sin embargo, esta exaltación de lo territorial parece ser la respuesta defensiva a una realidad estadística que el partido no olvida: en la elección de 2024, MC inició la contienda hasta 12 puntos por debajo en las mediciones.

Delgadillo fue clara al calificar ese proceso como una de las «batallas más difíciles», donde la estructura tuvo que actuar como un «muro de contención» para conservar el gobierno municipal.

El hecho de que la presidenta municipal recurra a su trayectoria de 14 años para validar el proyecto sugiere una necesidad de reafirmar la identidad «naranja» en un momento de transición y cuestionamientos.

La «grilla»: el enemigo interno

El punto más crítico del encuentro surgió cuando Delgadillo hizo un llamado explícito a «dejar de lado la grilla» y las disputas internas. Este exhorto no es fortuito. La insistencia en abandonar las rencillas personales para concentrarse en el trabajo colectivo evidencia que las facciones dentro del movimiento en Guadalajara están generando ruido, justo cuando el partido enfrenta una «nueva etapa».

¿Es la unidad de MC una convicción sólida o un pacto de supervivencia? Mientras Mirza Flores sostiene que el trabajo debe ser constante en una ciudad «viva» con necesidades diarias, la realidad es que los resultados de gobierno serán el único factor real de consolidación.

Conclusión: Los retos de la permanencia

El evento en el Lienzo Zermeño cumplió su objetivo de mostrar organización, pero también dejó al descubierto que el proyecto político en la capital jalisciense depende de un equilibrio precario. Mantener el contacto directo con las familias es una estrategia probada, pero si MC no logra silenciar las disputas internas —la famosa «grilla»—, el muro de contención que construyeron en 2024 podría no ser suficiente para los desafíos venideros.

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