El ex líder paramilitar haitiano Emmanuel «Toto» Constant, deportado de Estados Unidos, debe rendir cuentas por las horrendas violaciones de derechos humanos

El ex líder paramilitar haitiano Emmanuel «Toto» Constant, deportado de Estados Unidos el mes pasado, debe rendir cuentas por las horrendas violaciones de derechos humanos cometidas por su escuadrón de la muerte durante la década de 1990, dijo Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU.

Constant fue condenado en ausencia a cadena perpetua por su participación en la masacre de Raboteu de 1994, después de haber huido a Estados Unidos cuando el presidente Aristide regresó al poder. Más de 15 años después, el pasado 23 de junio, fue finalmente deportado de regreso a Haití y arrestado a su llegada a Puerto Príncipe.

Sin embargo, el 10 de julio, el poder judicial anunció que no podían localizar el archivo judicial relacionado con su detención, indicando una posibilidad de liberación.

«No se debe permitir que los autores de tales actos atroces escapen de la justicia. La impunidad destruye el tejido social de las sociedades y perpetúa la desconfianza entre las comunidades o hacia el Estado”, aseveró en un comunicado la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Costant dirigió un escuadrón de la muerte para ayudar a las Fuerzas Armadas de Haití a mantener el control del poder.

Llevaron a cabo ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y violaciones, así como innumerables actos de tortura y violencia.

Según informes, los soldados y los paramilitares a menudo violaban a mujeres frente a miembros de la familia, y los sobrevivientes informaron que a veces los hijos se veían obligados a violar a sus propias madres.

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