Ernestina Godoy Ramos consideró que la Ley de Seguridad Interior militariza al país y además con esta ley se perpetúa el Estado de excepción

La Ley de Seguridad Interior que se aprobó en la Cámara de Diputados militariza al país y perpetúa el Estado de excepción en que se encuentra al país desde que el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa lanzó la guerra contra el narcotráfico.

“La Ley de Seguridad Interior legaliza la actuación de las Fuerzas Armadas en tareas de orden civil, carece de sustento constitucional, militariza el país y otorga autonomía de los poderes civiles a las Fuerzas Armadas en sus funciones en materia de seguridad pública”, advirtió Ernestina Godoy Ramos.

Señaló que el Artículo 21 constitucional establece que las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil, disciplinado y profesional, y también la Constitución establece en el Artículo 129 que el ejercicio, disposición expresa sobre el ejercicio de la autoridad militar en tiempos de paz, y que a la letra dice: ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones de las que tengan exacta conexión con la disciplina militar.

#La ley que se propone no conceptualiza la intervención de las Fuerzas Armadas como una medida excepcional de carácter emergente y temporal, por el contrario, estamos legislando para permitir su permanencia. Esta ley perpetuaría el Estado de excepción, en el que nos encontramos desde hace más de 10 años”, advirtió.

Asimismo, subrayó que la Ley de Seguridad Interior es inconvencional, contraria a instrumentos y observaciones de organismos, como: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien en su informe sobre seguridad ciudadana y derechos humanos en diciembre de 2009 así lo establece.

Consideró que aprobar esta ley va a derivar en el debilitamiento del sistema de justicia penal, tanto por las garantías del debido proceso como en el supuesto de la presunción de inocencia.

Una de las consecuencias más graves que observó Ernestina Godoy es que la Ley de Seguridad Interior normaliza la excepción, se mantiene al Ejército en las calles realizando funciones distintas a su naturaleza y se muestra la incapacidad para fortalecer y profesionalizar los cuerpos de seguridad pública municipal y federal.

“A 11 años del inicio de la guerra contra el narcotráfico, ni ha disminuido la criminalidad ni el tráfico de drogas, por el contrario, la delincuencia se ha diversificado, ha ganado control territorial, ha hecho base social, ha infiltrado corporaciones civiles y militares. El saldo es el terror. Hay que decirlo claro, la participación de las Fuerzas Armadas en labores policiales no ha logrado su propósito de acabar con la delincuencia organizada ni ha generado mayor seguridad”, aseveró.

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