La riqueza y la influencia de figuras como Elon Musk y Mark Zuckerberg superan la de la mayoría de los países del mundo, desplazando el poder decisorio sobre la información global
En un giro escalofriante para la democracia moderna, la libertad de expresión ya no se decide en las cortes ni en las constituciones, sino en las oficinas privadas de Silicon Valley. Un informe devastador de la ONU revela que un pequeño grupo de multimillonarios, encabezados por Elon Musk y Mark Zuckerberg, ha acumulado un poder tan descomunal que supera la influencia de la mayoría de las naciones del planeta.
Billeteras que devoran naciones
Las cifras son astronómicas y pintan un panorama de sumisión global: Meta registró en 2025 ingresos superiores al Producto Interno Bruto (PIB) de 130 países, mientras que OpenAI ya supera la economía de 80 naciones.
Con 3 mil millones de usuarios mensuales en Meta y mil millones semanales en ChatGPT, estos gigantes no solo manejan dinero, sino que ostentan un poder decisorio directo sobre lo que miles de millones de personas consideran «la verdad».
La alianza oscura: El «Garrote» de Estados Unidos
Lo más indignante de este esquema es la presunta complicidad de la administración estadounidense. Según la relatora Irene Khan, Washington promueve una noción «absolutista» de la libertad de expresión para blindar a sus empresas y castigar a cualquier país que se atreva a regularlas.
El reporte denuncia una ofensiva diplomática y comercial sin precedentes:
Sanciones contra jueces en Brasil por intentar poner orden en las redes.
Presiones e interferencias políticas contra la Unión Europea por su Ley de Servicios Digitales.
Represalias contra la República de Corea por combatir monopolios digitales.
El «Absolutismo» de Musk y la rendición de Zuckerberg
El informe pone bajo la lupa la figura de Elon Musk como un defensor «absolutista» que rechaza la moderación, permitiendo que el discurso de odio florezca y, paradójicamente, silencie a los más vulnerables.
Por otro lado, Mark Zuckerberg es señalado por eliminar programas de verificación de datos y relajar protecciones contra el odio sin consultar a nadie, tratando los derechos humanos de miles de millones como una simple variable de mercado.
La libertad de expresión: ¿Moneda de cambio o derecho humano?
La advertencia de la ONU es clara y contundente: la libertad de expresión está siendo «armada» por actores políticos para disfrazar la censura y criminalizar la disidencia, etiquetando incluso el activismo climático o la protesta social como «terrorismo».
«La libertad de expresión no debe ser moneda de cambio geopolítica ni mercancía sujeta a aranceles», sentencia el informe.


