La Cuarta Utópica: Hoy la realidad mexicana nos muestra que el espíritu del constituyente post revolucionario sigue sin verse realizado en un país justo y con oportunidades

Por Alfonso García Sevilla

Se cumplirán 103 años de nuestra Carta Magna, concebida como la primera Constitución de corte social del planeta y que albergó desde su nacimiento las causas revolucionarias que dieron pie al surgimiento de un nuevo régimen político, la tercera transformación, al establecernos como una República representativa, democrática y federal. 

Así pues, se consagran en ella para los aquí nacidos las Garantías Individuales (hoy derechos humanos por la reforma del 2011) y se reconocen derechos y libertades sociales tales como el derecho a la libre expresión, asociación y tránsito, derecho a la educación, siendo ésta otorgada por el Estado de manera laica y gratuita, a la libre profesión de cultos, a una jornada máxima de 8 horas de trabajo, acceso a una vivienda digna y a la salud, entre otros más.´

Hoy la realidad mexicana nos demuestra que desde su nacimiento a un siglo de distancia, el espíritu del constituyente post revolucionario sigue sin verse realizado en un país justo y con oportunidades y acceso al bienestar integral del mexicano. Hoy vivimos una profunda crisis económica y social derivada de décadas de omisiones por parte de los gobiernos, de ejercer las obligaciones que les mandata la Carta Magna.

Los estudios de la OCDE no mienten, según éstos cada año en México se  ensanchan la desigualdad y la pobreza extrema, en contraparte aumentan la impunidad y la corrupción, cada vez más mexicanos trabajan más para vivir igual, y contraviniendo los preceptos de jornada de 8 horas y un salario que satisfaga las necesidades sustantivas de la familia, como lo marca la Constitución, los servicios de salud no son universales ni de calidad y cada vez empeoran, basta recordar la reciente crisis que atravesamos por causa del dengue, y la incierta y tortuosa transformación del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar, Insabi, y el rezago educativo sigue sin abatirse gracias a los recortes recurrentes por las prioridades encauzadas al asistencialismo populista.

Siguiendo con datos duros, nuestro país es el segundo más violento en América; en lo que va del sexenio de AMLO, los homicidios suman alrededor de 35 mil debido principalmente a la guerra entre grupos delincuenciales y el narco y es el lugar más peligroso del mundo para el ejercicio del periodismo, con 13 periodistas asesinados durante la presente administración.

Todo lo antes expresado se refleja en lo expuesto por organismos como la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y Amnistía Internacional, que coinciden en señalar que en nuestro país se vive una grave crisis de respeto a los derechos humanos; los casos no disminuyen y no existe castigo a las autoridades que los violentan, por lo que nuevamente nos encontramos con la cifras que señala la OCDE: Somos el país más inseguro, corrupto e impune de sus miembros.

¿Nos hace falta una nueva Constitución que mejore nuestras condiciones? No lo creo, aun con sus más de 200 reformas sigue vigente su espíritu, lo que nos hace falta son instituciones limpias, comprometidas y eficientes para resolver la problemática social, en pocas palabras, estadistas que sepan cumplir y hacer cumplirla, así como ciudadanos capaces de conocer y exigir su cumplimiento… por lo que llegamos al centenario sin el cabal cumplimiento de una Carta Magna cuyo espíritu visionario no correspondió con la capacidad y compromiso de los encargados en aplicarla. Lástima de Constitución.

¿Se cumplirá con la pretensión utópica de AMLO de que este periodo 2018-2024 sea una transformación de la envergadura de la Revolución de 1910 y nos deje un legado de la trascendencia de la Constitución de 1917? Usted amigo lector ¿Qué opina?

Politólogo, profesor universitario y miembro del claustro académico del ITEI.

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