Una investigación de ONU sobre bombardeos del Ejército israelí en Gaza ha revelado que se han «violado sistemáticamente» leyes de la guerra en lo que respecta al uso de bombas de enorme potencia

Los métodos y medios elegidos por Israel para llevar a cabo las hostilidades en Gaza desde el 7 de octubre, incluido el uso extensivo de armas explosivas con efectos de área amplia en zonas densamente pobladas, no han garantizado la distinción efectiva entre civiles y combatientes, alega un informe de la Oficina de Derechos Humanos.

Una investigación de la ONU sobre los bombardeos del Ejército israelí en Gaza ha revelado que se han «violado sistemáticamente» las leyes de la guerra en lo que respecta al uso de bombas de enorme potencia y a la supuesta falta de distinción entre combatientes y civiles, declaró este miércoles el responsable de derechos humanos de la Organización.

La conclusión se produce tras las investigaciones de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos sobre seis ataques de las fuerzas israelíes que ha descrito como emblemáticos, en los que se sospecha que se utilizaron bombas de hasta 920 kg contra edificios residenciales, una escuela, campos de refugiados y un mercado.

Estas armas de aproximadamente 3,4 metros, junto con versiones más pequeñas, fueron desplegadas entre el 9 de octubre y el 2 de diciembre de 2023 causando 218 muertes confirmadas, señaló la Oficina, añadiendo que el número real de víctimas mortales fue probablemente mucho mayor.

«El requisito de seleccionar medios y métodos de guerra que eviten o al menos reduzcan al mínimo los daños a la población civil parece haber sido violado sistemáticamente en la campaña de bombardeos de Israel», declaró el Alto Comisionado, Volker Türk.

Objetivos por millares

El informe de su Oficina citó una actualización de las Fuerzas de Defensa Israelíes del 11 de noviembre de 2023 según la cual la Fuerza Aérea había «atacado más de 5 mil objetivos para eliminar amenazas en tiempo real» desde que comenzó a bombardear Gaza un mes antes. Para entonces, las autoridades sanitarias de Gaza habían documentado la muerte de 11 mil 78 palestinos, otros 2 mil 700 desaparecidos y unos 27 mil 490 heridos.

Al detallar los ataques contra el barrio de Ash Shuja, en la ciudad de Gaza, los autores del informe señalaron que la extensión de la destrucción fue de aproximadamente 130 metros y destruyó 15 edificios. La magnitud de los daños causados a los edificios y los cráteres indicaban que se habían utilizado aproximadamente nueve bombas GBU-31 de unos 900 kg, según la Oficina, y al menos 60 personas habían resultado muertas.

«Los métodos y medios elegidos por Israel para llevar a cabo las hostilidades en Gaza desde el 7 de octubre, incluido el uso extensivo de armas explosivas con efectos de área amplia en zonas densamente pobladas, no han garantizado la distinción efectiva entre civiles y combatientes», alegó el informe de la Oficina de Derechos Humanos.

«Las vidas y las infraestructuras de los civiles están protegidas por el Derecho Internacional Humanitario. Este derecho establece las obligaciones muy claras de las partes en los conflictos armados que hacen de la protección de los civiles una prioridad».

Sin tregua

El informe se centra en Israel, pero también destaca que los grupos armados palestinos han seguido disparando proyectiles indiscriminadamente contra ese país. Esto es contrario a sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario, deja claro la investigación del organismo.

La portavoz del Alto Comisionado, Ravina Shamdasani, se hizo eco de estas preocupaciones, al tiempo que advirtió de que los mandos militares israelíes no parecen haber cambiado sus tácticas en Gaza para no atacar a civiles, de conformidad con las leyes de la guerra. Shamdasani también se refirió a declaraciones de altos cargos israelíes, entre ellos un miembro de las Fuerzas de Defensa de Israel que, según se citó en los primeros momentos de la guerra, había dicho:

«Hamás y los habitantes de Gaza» son «bestias humanas» y «se les trata en consecuencia. Israel ha impuesto un bloqueo total a Gaza. No hay electricidad ni agua, sólo daños. Querían el infierno, tendrán el infierno».

«Hemos observado una pauta continuada de este tipo de ataques», prosiguió la portavoz del Alto Comisionado, «los tipos de armas que se utilizaron, los medios y la forma en que se utilizaron, junto con algunas de las declaraciones que ha oído de funcionarios israelíes, suscitan muy serias preocupaciones sobre el cumplimiento del derecho internacional humanitario», añadió

Garantizar las investigaciones adecuadas

Shamdasani insistió también en la necesidad de que se lleven a cabo investigaciones independientes sobre los ataques a los que se refiere el informe para decidir si constituyen crímenes de guerra y exigir responsabilidades a sus autores.

«A medida que pasa el tiempo, resulta mucho más difícil llevar a cabo estas investigaciones», afirmó. «Pedimos en primer lugar a las autoridades israelíes que tomen medidas para garantizar que se llevan a cabo investigaciones adecuadas, investigaciones transparentes. A falta de ello (y si persiste la impunidad), también es necesaria una acción internacional en este sentido».

Sonidos incesantes de guerra

Mientras tanto, en Gaza, la población se ve obligada hoy a refugiarse en medio de una destrucción «inimaginable», declaró el responsable de la Oficina del Alto Comisionado en el Territorio Palestino Ocupado.

En declaraciones a los periodistas por videoconferencia desde Ammán, tras regresar de una misión de evaluación en varios lugares del enclave, Ajith Sunghay describió cómo los habitantes de Gaza «sobreviven a duras penas» después de haber sido desplazados repetidamente por la violencia y las órdenes de evacuación de las Fuerzas de Defensa de Israel.

«Los hospitales están llenos a rebosar y el olor es insoportable (…) las aguas residuales se derraman en las tiendas, no hay agua limpia… Si las bombas no matan, lo harán las enfermedades», declaró Sunghay tras visitar Khan Younis, Rafah y Deir-Al-Balah.

«El ruido de las bombas, las armas y los aviones no tripulados es constante», añadió. «El sonido de la guerra es incesante día y noche. En mis 22 años de trabajo en la ONU, que incluyen muchas situaciones de conflicto y posterior a él, nunca he visto semejantes desafíos para el funcionamiento de la Organización y los socios de derechos humanos y ayuda humanitaria. La destrucción es inimaginable».

El paisaje de Khan Younis ha «cambiado», continuó el funcionario de la Oficina del Alto Comisionado. «Está lleno de edificios e infraestructuras total o parcialmente destruidos. Las personas que conocí me contaron que se han mudado 10 veces (…) apenas sobreviven».

La presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados, incluido Jerusalén Este, e Israel, Navi Pillay, hablando ante los medios de comunicación en Ginebra.Noticias ONU La presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los Territorios Palestinos Ocupados, incluido Jerusalén Este, e Israel, Navi Pillay, hablando ante los medios de comunicación en Ginebra.

Crímenes de guerra y lesa humanidad

Por su parte, un nuevo informe publicado este miércoles de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel señaló que las autoridades israelíes son responsables de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos durante las operaciones militares y los ataques perpetrados en Gaza desde el 7 de octubre de 2023.

El organismo concluyó que las autoridades israelíes son responsables de los crímenes de guerra de inanición como método de guerra, asesinato o homicidio intencional, dirigir intencionalmente ataques contra civiles y bienes de carácter civil, traslado forzoso, violencia sexual, tortura y tratos inhumanos o crueles, detención arbitraria y ultrajes contra la dignidad personal.

Determinó que también se habían cometido los crímenes de lesa humanidad de exterminio, persecución por motivos de género contra hombres y niños palestinos, asesinato, traslado forzoso y tortura y tratos inhumanos y crueles.

La Comisión señaló que el inmenso número de víctimas civiles en Gaza y la destrucción generalizada de bienes e infraestructuras civiles fueron el resultado inevitable de una estrategia emprendida con la intención de causar el máximo daño, haciendo caso omiso de los principios de distinción, proporcionalidad y precauciones adecuadas.

Además, el uso intencionado de armas pesadas con gran capacidad destructiva en zonas densamente pobladas constituye un ataque intencionado y directo contra la población civil.

Asedio total equivalente a un castigo colectivo

El informe concluyó que las declaraciones realizadas por funcionarios israelíes (incluidas las que reflejaban la política de infligir destrucción generalizada y matar a gran número de civiles) equivalen a incitación y pueden constituir otros delitos internacionales graves.

Aunque Israel emitió centenares de órdenes de evacuación a la población del norte de Gaza y de otras localidades, la Comisión comprobó que en ocasiones eran insuficientes, poco claras y contradictorias, y que no daban tiempo suficiente para realizar evacuaciones seguras. Además, las rutas de evacuación y las zonas designadas como seguras fueron constantemente atacadas por las fuerzas israelíes. El organismo determinó que todo ello equivalía a un traslado forzoso.

También determinó que Israel ha impuesto un «asedio total» que equivale a un castigo colectivo contra la población civil. Las autoridades israelíes han convertido el asedio en un arma y han utilizado el suministro de artículos de primera necesidad, como agua, alimentos, electricidad, combustible y ayuda humanitaria, para obtener beneficios estratégicos y políticos.

Crímenes de guerra de Hamás

En relación con el ataque del 7 de octubre en Israel, el informe concluye que el brazo militar de Hamás y otros seis grupos armados palestinos son responsables de los crímenes de guerra de dirigir intencionadamente ataques contra civiles, asesinato o homicidio doloso, tortura, trato inhumano o cruel, destrucción o apoderamiento de la propiedad de un adversario, ultrajes a la dignidad personal y toma de rehenes, incluidos niños.

Rendición de cuentas

«Es imperativo que todos los que han cometido crímenes rindan cuentas», declaró la presidenta de la Comisión, Navi Pillay. «La única manera de poner fin a los ciclos recurrentes de violencia, incluidas las agresiones y represalias por ambas partes, es garantizar el estricto cumplimiento del derecho internacional».

«Israel debe poner fin de inmediato a sus operaciones y ataques militares en Gaza, incluido el asalto a Rafah, que ha costado la vida a cientos de civiles y ha desplazado de nuevo a cientos de miles de personas a lugares inseguros, sin servicios básicos ni ayuda humanitaria», añadió Pillay. «Hamás y los grupos armados palestinos deben cesar inmediatamente los ataques con cohetes y liberar a todos los rehenes. La toma de rehenes constituye un crimen de guerra».

Preguntado en rueda de prensa por la afirmación del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, de que sus fuerzas militares “son las más morales del mundo”, uno de los integrantes de la comisión dijo que el ejército es “uno de los más criminales del mundo”.

“No tengo la competencia y autoridad para hacer juicios sobre moralidad, puede que Netanyahu sí, pero tengo autoridad para hacer valoraciones sobre conductas criminales y lo hemos hecho en el informe y la única conclusión a la que se puede llegar es que el Ejército de Israel es uno de los más criminales en el mundo”, dijo el jurista Chris Sidoti.

Según la Comisión, Israel obstruyó sus investigaciones e impidió su acceso a Israel y a los Territorios Palestinos Ocupados.

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