En el marco del «Día del niño»: Infancia Sin Rumbo

Por Alfonso García Sevilla

En nuestro país, la población infantil ronda los 40 millones y según datos del informe realizado por UNICEF México, publicado en diciembre pasado bajo el título: “Los derechos de la infancia y la adolescencia en México”, se reflejan datos escalofriantes que tendrían que llamar la atención de gobierno y sociedad, sin que hasta hoy sean  tema de debate o inclusión en la agenda pública.

Según este estudio, 1 de cada 3 niñas y niños de 6 a 11 años presenta sobrepeso y obesidad, 8 de cada 10 niñas y niños de sexto de primaria no alcanzan los logros esperados en las áreas de lenguaje y comunicación. 6 de cada 10 niñas y niños de 1 a 14 años han experimentado algún método de disciplina violenta.

La pobreza afecta a más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes:

De los casi 40 millones de niños, niñas y adolescentes que viven en México, más de la mitad se encuentran en situación de pobreza y 4 millones viven en pobreza extrema, El 91 por ciento de niñas, niños y adolescentes indígenas se encuentran en estas condiciones.

Asimismo, 8 de cada 10 niñas y niños de 6° de primaria no alcanzan los logros esperados en las áreas de lenguaje y comunicación y casi 3 de cada 10 adolescentes de entre 15 y 17 años se encuentran fuera de la escuela.

Por otra parte, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 16 millones de mujeres entre 15 y 19 años, y aproximadamente 1 millón de niñas menores de 15, dan a luz cada año. En este escenario, México tiene el primer lugar a nivel mundial.

Todo esto es un caldo de cultivo que el crimen organizado está aprovechando, ya que según diversas fuentes afirman que  los niños y adolescentes les interesan porque pueden cambiar de apariencia más fácil y pasar desapercibidos para la autoridad así como por la dificultad de juzgarlos, además de que los ingresos que perciben por su trabajo es mayor que cualquier ingreso lícito a su alcance.

México está sepultando su futuro. La violencia que padecen los niños y la falta de acceso a una vida que garantice su educación, salud, recreación, deporte, cultura, tendiente a formar ciudadanos capaces e íntegros, en una sociedad cada día más violenta con ellos y gobiernos miopes y omisos ante una realidad desbordada y lacerante. Una verdadera reforma educativa debe servir para garantizar la no deserción escolar y potenciar las capacidades de los educandos, no como se pretende, sirvan los dos primeros grados, como guarderías y sin garantizar el compromiso del docente ante una responsabilidad mayúscula y que los políticos siguen sin entender. 

Politólogo, Profesor universitario e integrante del Claustro Académico del ITEI

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