No son nuevos los casos de la mansiones millonarias de políticos, en este caso la de Alito de 46 mdp, lo que se cuestiona es de dónde sacan el dinero para pagarlas

Por Alfonso García Sevilla

Mal empieza la semana para el ya maltrecho Partido Revolucionario Institucional (PRI) al señalar el diario Reforma en su primera plana la mansión de alrededor de 46 millones de pesos propiedad del aspirante, y dicen los que saben, virtual presidente del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, Alejandro Moreno, o “Alito” para los amigos.

Esto no es nuevo, ya en otras ocasiones se ha exhibido a políticos de todos los colores con residencias que superan por mucho sus ingresos, Cabe recordar algunos casos: La Casa Blanca de Peña Nieto y la Gaviota, con valor de 130 millones de pesos; el departamento en Miami de Alejandra Barrales de 13 millones de pesos, Arturo Montiel, ex gobernador del Estado de México posee un lujoso departamento en el Bosque de Boulogne, Barrio 16 en París, zona de las más exclusivos de la capital francesa, con un valor de mercado estimado en un millón 300 mil euros, Emilio Lozoya, ex director de Pemex y actualmente el blanco del gobierno de la 4T, quien compró, de contado, uno tras otro, una lujosa residencia en Las Lomas, por la friolera de 38 millones de pesos.

Y no basta este pequeño espacio para ir de sexenio en sexenio revisando los casos de las mansiones que los políticos, a todas luces, de manera dudosa tienen como patrimonio, pasando por “La Colina del Perro” de López Portillo, el “Partenón” de Durazo Moreno, en todos los casos, sin mediar una explicación satisfactoria al respecto (Porque NO la hay) de la adquisición de los inmuebles.

El caso de “Alito” es de llamar la atención. A sus 43 años, dos veces diputado, una senador y actualmente gobernador con licencia de Campeche, quien señaló en su declaración 3 de 3 que sus ingresos en el actual cargo fueron al año de un millón 184 mil pesos, mientras que «por otras actividades» no especificadas (¡¿?!) obtuvo una ganancia de 4 millones 122 mil pesos. O sea, bajo ninguna ecuación matemática se justifica la compra  legal de su vivienda.

¿De dónde sale el dinero para este tipo de excesos? Adivine usted amigo lector. Un limón más al caldo de la simulación transexenal del combate a la corrupción y rendición de cuentas.

¿Hasta cuándo?

Politólogo, Profesor universitario y miembro del Claustro Académico del ITEI

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