Génesis Perverso… La falta de una educación integral ha permitido que la corrupción se encuentre enraizada en el ADN de los mexicanos

Por Alfonso García Sevilla

No es difícil llegar al origen que ha propiciado el caos que hoy nos aqueja como sociedad, tal como lo reflejan todos los estudios de organismos internacionales y locales y que nos ubican en los primeros lugares de corrupción, impunidad y violencia, hay uno en particular que dilucida esta génesis: en 206 años que tenemos como «nación independiente» no hemos logrado superar la barrera de la educación básica, esto es, en promedio el mexicano apenas termina la secundaria. 

La falta de una educación integral ha permitido que la corrupción se encuentre enraizada en el ADN de los mexicanos como un componente intrínseco de nuestra cultura, misma que alaba a quien violenta las normas y denosta a quien las cumple.

De esta misma manera, y perversamente, se ha ido filtrando como la humedad la violencia, que lejos de asustarnos y ocuparnos en combatirla, la empezamos a ver como algo normal y cotidiano, permeada de manera impresionante por la narcocultura, misma que incluye antivalores nefastos tales como el machismo, la apología del delito, el vivir bien a costa de todo,  apoyada por un portentoso aparato publicitario que incluye entre sus principales fortalezas la música y las series televisivas que muestran a la ostentación y al consumo suntuario como un estilo de vida al que cualquiera aspira y que solo a través del narco un gran sector de la población puede acceder.

Asimismo, la escalada de violencia inicia en casa, donde los mexicanos hemos también elevado los índices de maltrato y abuso a mujeres y niños, lo que es el inminente reflejo del terror que como sociedad no hemos sido capaces de erradicar y que a las autoridades de todos los ámbitos de gobierno no han podido o no han querido enfrentar. Las causas las conocemos, los correctivos no llegan y la problemática aumenta.

Así pues, no esperemos que de la noche a la mañana se dejen vivir episodios sangrientos como en Culiacán, Iguala, Uruapan, Ciudad de México y un largo etcétera de ciudades controladas por el crimen organizado, y  podamos vivir en armonía, mientras no se atienda de forma integral la paz en los hogares, la deserción escolar  y la calidad educativa, porque una sociedad educada tiene más posibilidades de ser una sociedad próspera y pacífica.

Politólogo, Profesor Universitario y miembro del Claustro académico del ITEI

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