FIL sin fobias, ¿conservadora o educadora? Se abre el debate por las críticas de AMLO ante el México de deserción escolar y el nivel de educación

Por Alfonso García Sevilla

Desde su creación en 1987 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), cuenta con un promedio anual de más de dos mil casas editoriales de 47 países; el programa contempla alrededor de mil horas de actividades; se realizan 630 presentaciones de libros y más de cien mil jóvenes la visitan cada año. Esta Feria deja en Guadalajara una derrama económica superior a los 330 millones de dólares al año.

Un esfuerzo importante que año con año realiza la Universidad de Guadalajara (UdeG) y que recientemente fue reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, en reconocimiento a sus más de tres décadas como referente cultural, social y político en el mundo de habla hispana, por lo que resulta increíble que hoy se convierta en un blanco de ataque de la 4T al acusarla de ser “portavoz del pensamiento conservador” que va en contra del actual gobierno federal.

En un país como el nuestro, donde la deserción escolar es mayúscula, donde el nivel promedio de educación es de tercero de secundaria, donde cada mexicano lee en promedio 3 libros (dato que dudo mucho así sea) se vuelve fundamental el acercar y difundir la lectura a la población. Coinciden múltiples estudios científicos en que esta actividad es fundamental en el desarrollo cognitivo del ser humano, además de que mejora la empatía, forja un sentido crítico y estimula la creatividad, entre otros beneficios.

México requiere una transformación integral, no la demagógica “Cuarta Transformación” que encabeza AMLO. Una revolución de tal envergadura solo es capaz de lograrse con un fundamento primario en la educación. Si alguien habla de cambiar al país y lograr una sociedad más justa, son las aulas y un paradigma educativo acorde a la realidad mundial la meta a lograr. Si no se inicia con esto, no podemos hablar de justicia social.

Sin duda la cultura y la educación siempre han estado fuera del radar de los políticos, son vistos como artículos no esenciales, no dan votos, no se les asignan los presupuestos suficientes para beneficio del ciudadano, ni se pretende que sean puntales de sus gestiones. Lejos de atacar esfuerzos reconocidos a nivel internacional deberían al menos de respetar su esencia y fortalecerla.

Si no son capaces de entender la trascendencia de la FIL, al menos respeten un espacio de diversidad cultural y política y no sigan exhibiendo su ignorancia a lo que las expresiones de la sociedad en todos sus ámbitos pueden generar para tener un mejor país. Y si acusan de algo, prueben y actúen, no se queden en las bravatas y descalificaciones baratas.   

¡Ah! Y si no les gusta, hagan una que la supere. Recursos tienen, voluntad y capacidad, lo dudo.

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