La explotación desenfrenada de trabajadores vulnerables, incluidas muchas mujeres y niños, ha aumentado de manera alarmante durante la pandemia de COVID-19

La explotación desenfrenada de trabajadores vulnerables, incluidas muchas mujeres y niños, ha aumentado de manera alarmante durante la pandemia de COVID-19 y se necesitan nuevas medidas urgentes a nivel internacional y nacional para ayudar a erradicarla, subrayó una relatora de la ONU.

En el Día Mundial Contra la Trata de Personas, Maria Grazia Gianmarinaro recalcó que aquellos que han perdido empleos y han quedado reducidos a la inanición, por ejemplo, en turismo o trabajo doméstico, se han visto obligados a aceptar condiciones aún más explotadoras.

Además, las personas que trabajan en sectores considerados esenciales durante la pandemia de COVID-19, como la agricultura o el transporte y las entregas, se han visto obligadas a trabajar bajo presión, durante más horas y sin las medidas de seguridad adecuadas.

Los niños en situaciones de emergencia son particularmente vulnerables a las peores formas de trabajo infantil. Las personas explotadas en la prostitución y en la industria del sexo, en su mayoría mujeres y niñas, han sido sometidas al hambre durante el cierre, y han sido objeto de una explotación aún más violenta y extrema una vez terminado el confinamiento.

Gianmarinaro pidió un “verdadero cambio” en la prevención y la lucha contra la trata, que debe inspirarse genuinamente en una agenda de derechos humanos para que sea de verdad eficaz.

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