Se cumple un año y ocho meses que José Ángel Nuño Nuño fue víctima de desaparición forzada

Por: Redacción/ TEN/ Parte Policiaco

Se cumple un año y ocho meses, que José Ángel Nuño Nuño, fue víctima de la delincuencia; como miles de ciudadanos que diariamente son “levantados”, “secuestrados”, “privados de su libertad”, entre muchos otros calificativos que las autoridades “etiquetan” la práctica comúnmente ejecutada que termina en “desapariciones forzadas”.

Esta es una más de muchas historias, cuyas impresionantes coincidencias, llevan a la sociedad a elucubrar sobre el desempeño de las autoridades, rebasadas, impotentes, incapaces o coludidas en este grave problema de inseguridad pública.

Aunque ha sido de conocimiento público, que cuando se trata de alguna persona “importante”, de inmediato se moviliza todo mundo, funcionan las cámaras del C-5, despliegan elementos investigadores y hasta existe la coordinación entre dependencias gubernamentales.

El caso más reciente fue el del periodista Jaime Barrera, quien gracias a que “oportunamente” se intervino (aún fuera del protocolo de las 72 horas) y que su hija, consejera federal y candidata a la diputación local de Morena en Guadalajara, se movilizó; esas diferencias dieron como resultado que el personaje público apareciera, “peinado y planchado” a 100 kilómetros de Guadalajara, pero con vida.

Pero que pasa para esos miles de personas y sus familias que se ven inmersas en un dolor tan grande como el de dejar de ver a un ser querido, peor aún, sin que exista al menos, una certeza de que las autoridades están dando seguimiento a los casos.

Lamentó la señora Angélica Nuño, madre de Ángel, quien recientemente se manifestó a las puertas del Palacio de Gobierno para exigirle a las autoridades, respuestas sobre los avances de la investigación, presuntamente realizada.

“Es ya un año y ocho meses que privaron de su libertad a Ángel; en el momento que me enteré, fui de inmediato a la fiscalía, es decir, apenas unas cuantas horas de que había sucedido esto, entre las nueve o diez de la mañana. Desde ese día estamos esperando que sea localizable o encontrarlo, lo que les decía a ellos era que revisaran las cámaras del C-5 que estaban afuera de su casa, yo inocentemente deduje, pues con esas cámaras lo van a empezar a rastrear, indagar, identificar, lo van a encontrar y dar con quienes se lo llevaron, pensé inocentemente porque para eso deben ser las cámaras”, refirió.

Levantado de su domicilio, la madrugada del 23 de septiembre del 2022, trascendió que fue un grupo de personas las que ingresaron a su casa y no solamente se lo llevaron a él, también se llevaron muchas cosas de valor.

“Al principio hubo varios testigos que aseguraban que a Ángel se lo llevaron en su propio vehículo, pero después, ya nadie quiso decir nada”, “he perdido la cuenta de cuantas veces he acudido a la fiscalía en busca de información, de datos; ahorita tengo varios meses que no voy, la última vez que fui, fue hace un mes, pero durante el primer año acudía cada semana, varias veces por semana; la última vez que fui, les solicité algunas cosas, datos, primero yo no entiendo por qué no dieron seguimiento a las grabaciones de esas cámaras que refiero, o ¿para qué sirven esas cámaras?, ¿qué uso les dan?, ¿para quién son?, ¿Cuándo deciden usarlas y cuándo no?

El hermetismo con que la autoridad procede, cae más en la indolencia que en la eficiencia, a decir de la señora Nuño, “No hay avances, nos dicen que trabajan; que entrevistaron a algunas personas, que fueron a algunos lugares, pero no hay avances y lo que veo es que tienen exageradamente trabajo, pero también siento que no hacen lo suficiente, de lo que deberían de hacer para resolver”.

Entre la incertidumbre y las posibilidades, ante las presunciones y la pasividad mostrada por las autoridades; la familia de Ángel ha solicitado en múltiples ocasiones a la fiscalía de personas desaparecidas que dirija una línea de investigación hacia el Estado de Sinaloa, ya que, según información extraoficial, pudiera encontrarse en aquella entidad.

“Yo no les voy a decir cómo deben hacer su trabajo, pero cuando hay algún dato así, lo deberían de corroborar, proceder o solicitar apoyo allá y no lo han hecho, también les pedimos que llamaran a declarar a una persona que, por circunstancias afines, con motivos y razones que les referimos, tampoco lo hicieron”, dedujo la señora Nuño.

Lo que desalienta a los familiares, en este caso es la actitud y el trato que se les brinda en la fiscalía, “Es un poco de todo, no hay interés de parte de ellos, de buscarlo, de encontrarlo; porque cuando quieren, encuentran a otras personas rápidamente. Pero no les importa, cada que voy tienen nuevos desaparecidos, veo torres de expedientes, hay algo de lo que estoy consciente y es que cuando se quiere encontrar a alguien, lo encuentran; no sé de qué dependa, de quien dependa, quien diga búsquenlo o no lo busquen y yo siento que mi hijo, no les importa, ni les interesa”.

Esta madre (como muchas más) llegó al grado casi de rogarle a las autoridades para que se pusieran “manos a la obra” en la búsqueda, “¡por favor búsquenlo!, díganos ¿qué hacemos? y su respuesta fue, esperar, espere y no se preocupe, estece tranquila; pero qué madre puede estarse tranquila teniendo un hijo del que no se sabe nada de él, cómo está, dónde está, si está bien, si sigue aquí, si ya murió, si no murió. A nosotras como mamás eso nos mueve; yo a veces pienso, si tendrá hambre, si está muy delgado o si le han hecho daño, si ya lo mataron o no lo han matado, si está esclavizado o si no, para nosotras, cada día es una tortura, la gente que nos dice, relájate o acude a terapia; para mí es antinatural y no tiene lógica que nos digan eso”.

José Ángel Nuño Nuño, fue buen estudiante, egresado de la carrera de Gestión Gubernamental y Políticas Públicas, se dedicaba al comercio; actividad que heredó de su familia, un joven con una visión emprendedora, productivo y trabajador.

Las preguntas que esta madre, diariamente hace a las autoridades, son: ¿Quién más nos puede ayudar?, ¿Cuándo lo van a encontrar?, ¿Cuándo van hacer algo para encontrarlo?, “nosotros no tenemos a nadie más con quien acudir, les pido que hagan su trabajo, solamente eso, que hagan su trabajo”, suplicó la señora Nuño.

A casi dos años de esta desaparición, existen muchos cabos sueltos, o que al parecer no se les ha dado seguimiento, “yo siento que tienen la capacidad de poder hacer mucho más, pero no tienen la disposición ni voluntad de hacerlo”.

Ante esta incertidumbre, los datos estadísticos presentan una perspectiva adversa, en donde las probabilidades de encontrar a Ángel con vida, parecen muy remotas, en el corazón de esta madre y ese sentimiento que parece más un sexto sentido, mantiene viva la luz de esperanza y así lo explicó: “Si yo pensara fríamente con los datos estadísticos, mi hijo estaría muerto, pero escuchando a mi alma y mi corazón, digo que él está vivo, siento que él va a llegar”.

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