Sergio Chávez proclama a Tonalá como el bastión de la soberanía nacional frente a cualquier intento de tutela o injerencia extranjera. El alcalde exige que las decisiones del país sean tomadas solo por mexicanos
En un despliegue de fuerza que desbordó los límites de la Zona Metropolitana, Tonalá se convirtió este sábado en el epicentro de un terremoto político. Bajo el sol de la «cuna de la transformación», más de dos mil almas se congregaron para lo que no fue una simple asamblea, sino una declaración de guerra contra la injerencia extranjera y la «corrupción naranja» que, a decir de los oradores, tiene a Jalisco de rodillas.
A continuación, la crónica detallada de las intervenciones que marcaron el rumbo de esta jornada histórica.
SERGIO CHÁVEZ: EL ANFITRIÓN DE LA RESISTENCIA
El encargado de abrir fuego fue el presidente municipal de Tonalá, Sergio Chávez. Con el aplomo de quien se sabe en su territorio, Chávez recibió a la plana mayor con un mensaje que apeló al sentimiento más profundo del nacionalismo mexicano.
Chávez no solo dio la bienvenida a las lideresas y legisladores, sino que trazó una línea clara en la arena frente a las presiones externas, respaldando la postura de la presidencia Claudia Sheinbaum frente a la frontera norte.
En su intervención más contundente, el alcalde tonalteca sentenció: «Hoy venir en esta tarde de sábado es venir a ser patria, es venir a defender nuestro país, es recordar todas las batallas que se dieron desde la independencia, la revolución».
Para Chávez, Tonalá no es solo un municipio, es el bastión desde donde se defiende la soberanía frente a cualquier intento de tutela extranjera. Fue enfático al señalar que los asuntos de la nación solo competen a sus ciudadanos, afirmando con rigor: «Las decisiones que tomamos los mexicanos son acordadas por los mexicanos. No necesitamos ni asesoramiento ni mucho menos amares».
Desde el oriente de la ciudad, el mensaje fue inequívoco: Tonalá sigue firme respaldando las decisiones del Comité Ejecutivo Nacional y la directiva estatal de Morena.
MERY POZOS: EL HURACÁN CONTRA LOS «TRAIDORES A LA PATRIA»
Si Chávez puso la calma patriótica, la diputada federal Mery Pozos (referida en la asamblea como la diputada Pozos) desató la tormenta. Con un estilo eléctrico y confrontativo, Pozos elevó la temperatura del evento al denunciar una supuesta conspiración entre la oposición mexicana y potencias extranjeras para recuperar privilegios perdidos.
«Tenemos una gran Presidenta que está dando una gran batalla», exclamó, lanzando un dardo directo al corazón de la vieja política. Pozos no tuvo reparos en calificar a los miembros de la oposición como «traidores», acusándolos de viajar semanalmente a Estados Unidos para pedir una intervención.
Su crítica más ácida fue hacia la dependencia emocional y política de la validación extranjera: «Que se queden con su visa… no puede ser nunca motivo de que nos quiten o nos den una visa para sentirnos orgullosos de ser buenos o malos mexicanos».
La diputada cerró su participación con un compromiso inquebrantable que se convirtió en el eslogan de la tarde: «Vamos a estar junto a nuestra Presidenta y vamos a cerrar filas para cuidar a nuestra soberanía, porque nuestra patria no se vende, se ama y se defiende».
Asimismo, despedazó la gestión local, acusando a la «maña naranja» de usar dinero público para publicidad mientras los ciudadanos reciben agua de pésima calidad en sus hogares.
ALBERTO MALDONADO CHAVARÍN: LA RADIOGRAFÍA DEL COLAPSO NARANJA
El diputado federal Alberto Maldonado Chavarín, coordinador de los legisladores federales de Morena, realizó una disección implacable de lo que calificó como el fracaso del gobierno estatal, señalando que Jalisco ha caído en un pozo de «frivolidad y corrupción».
Maldonado no se anduvo con rodeos al señalar la crisis de seguridad, afirmando con dureza: «Un gobierno que dejó crecer la delincuencia organizada y llevar penosamente a Jalisco al primer lugar de desaparecidos. Vergüenza le debía de dar participar del Movimiento Ciudadano».
Su diagnóstico sobre los servicios públicos fue igualmente devastador, vinculando la falta de inversión en saneamiento con presuntos actos de corrupción de quienes hoy «andan queriendo comprar equipos de fútbol».
Sobre el tema del desabasto y la calidad del agua, Maldonado fue lapidario: «Un gobierno que hizo del líquido vital para todo ser humano, que es el agua, un agua que hoy nos llega puerca, que hoy nos llega sucia y pestilente».
Además, denunció el aumento a las tarifas del transporte público y del agua como una «ofensa» y una «mentada de madre» para los jaliscienses, asegurando que el pueblo cobrará estas facturas en las urnas.
ALBERTO URIBE: EL ESTRATEGA EN LA UNIDAD
Aunque su participación en esta jornada fue de acompañamiento y presencia estratégica, la figura de Alberto Uribe, director general de Contenido Nacional y Fomento, sobrevoló la asamblea como el referente ético y de gestión del movimiento. Fue reconocido por sus compañeros no solo por su cargo actual, sino por su legado como ex presidente de Tlajomulco.
Uribe, quien recibió el agradecimiento público por su presencia, representó la unidad de las «mil batallas». Maldonado lo describió como una pieza clave para conquistar nuevos territorios políticos:
«Hoy tenemos aquí presente a un hombre honrado, a un hombre con una capacidad extraordinaria… me siento muy orgulloso de estar aquí frente a todos ustedes de la mano de Alberto Uribe».
La asamblea concluyó con un estruendoso grito de unidad, dejando claro que el bloque oficialista en Jalisco ha decidido cerrar filas bajo una consigna que pretende resonar hasta el Palacio de Nacional: la soberanía, tanto nacional como estatal, no es negociable.


