(Des)humanismo: No se puede ocultar: las instituciones están doblegadas ante el hampa y los ciudadanos cada vez más indefensos y desprotegidos

Por Alfonso García Sevilla

Reproduzco textual, un fragmento de la nota que apareció en Reporte Índigo: “Nada más durante la última semana, se suscitaron tres eventos que dejan entrever la falta de control que impera en distintas zonas del país a once meses del cambio de administración federal.

En Michoacán, en una acción descrita por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, como “una circunstancia que se da como se dan todos los eventos en el país, todos los días, a todas horas, en todos los lugares”, un convoy de cinco patrullas de la Policía Municipal de Michoacán fue emboscado por 30 hombres fuertemente armados cuando acudía a ejecutar una orden de un juez al municipio de Aguililla, en Tierra Caliente. El saldo fue de 13 policías muertos.

Dos días después, el miércoles 16 de octubre, en Guerrero, 14 integrantes de un grupo armado y un oficial del Ejército resultaron muertos en otro enfrentamiento en Tepochica, una comunidad cercana al municipio de Iguala.(…) Sin embargo, el evento cumbre que terminó por encender las alarmas y poner en entredicho a los tres órdenes de gobierno, fue la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán, el jueves por la noche tras haber sido capturado por las fuerzas del orden del Estado”. Hasta aquí la nota de Índigo.

Cabe abundar que el número de homicidios dolosos en el periodo de enero a agosto de este 2019 en todo el país llegó a 23 mil 861y la cifra de delitos totales en México aumentó 5 por ciento al pasar de un millón 431 mil 289 de diciembre 2017 a agosto 2018 a un millón 530 mil 275 en comparación a diciembre 2017-agosto 2018.

A nueve meses de gobierno, estos números nos reflejan una realidad: la actual administración no tiene una estrategia clara en materia de seguridad, ni perfiles para llevarla a cabo, más grave, padecemos de un Presidente indolente y que seguramente no desconoce los datos en materia de inseguridad, lo más inverosímil es que se atreve a declarar: “No nos importa que los conservadores, los autoritarios quieran que se gobierne de otra manera, ya ellos lo hicieron y no dio resultados. Al contrario, enlutaron a México, lo convirtieron en un cementerio”.

Habrá que recordarle que el inicio de su sexenio ha sido el más violento en la historia reciente del país, convertido en una fosa clandestina y donde los desaparecidos, los feminicidios, el robo de combustible y todos los delitos aumentan, sin que haya más acciones que expresiones absurdas de un falso humanismo en aras de justificar lo que a la luz de todos, incluyendo la comunidad internacional, no se puede ocultar: las instituciones están doblegadas ante el hampa y los ciudadanos cada vez más indefensos y desprotegidos.

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