Según la OCDE, México ocupa el primer lugar en violencia en contra de la niñez. 3.1 menores son asesinados a diario; en una década han desaparecidos 7 mil niños

Por Alfonso García Sevilla

De acuerdo al más reciente estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) México ocupa el vergonzante primer lugar dentro de sus países afiliados en cuanto a la violencia en contra de la niñez, al dar a conocer que 3.1 menores son asesinados al día, de 2006 a 2016 se han reportado casi 7 mil desaparecidos que no han sido localizados, uno de cada tres dice sufrir agresiones dentro de la escuela, así como en casos de violencia y abuso sexual a niñas.

Asimismo, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señala que en el país existen 20 millones de infantes en condición de algún tipo de pobreza, de los cuales 37 por ciento no acude a la escuela y 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes entre cinco y diecisiete años estaban trabajando, es decir, un 8.4 por ciento del total de esta población. No hay que dejar de lado que los niños indígenas viven en pobreza un 89 por ciento. 

Asimismo, no hay que olvidar que México ocupa los primeros lugares en pornografía infantil.

Esta lacerante realidad que viven nuestros niños va de la mano con la ausencia de políticas públicas de alto impacto necesarias para brindarles los servicios más básicos y garantizar su educación, lamentablemente se deja en claro que no son una prioridad para el Estado mexicano, ya que administraciones pasan sin que se implementen políticas públicas y programas integrales tendientes a evitar la deserción escolar, menos para prevenir y erradicar la trata de infantes y la violencia que padecen dentro de sus hogares.

Un país que no atiende y cuida a su niñez y permite su progresiva y constante violencia es un país condenado a padecer adultos resentidos y una sociedad enferma, buen caldo de cultivo para el crimen común y organizado. No nos extrañe que el actual México bárbaro que padecemos lejos de lograr un cambio a la pacificación, día a día se vuelva más violento, ante la falta de consciencia y ausencia de acciones de sociedad y gobierno.

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