Corrupción, campañas y votos… la mayoría se centró en el combate a la corrupción, un tema que seguiremos padeciendo y que, amigo lector, lo volveremos a escuchar incesantemente

Por Alfonso García Sevilla

Terminan por fin, las campañas políticas para llevarle al electorado propuestas de todos los candidatos a los diferentes cargos de elección. Me llama la atención que la mayoría se centró en el combate a la corrupción, un tema que seguiremos padeciendo y que, amigo lector, lo volveremos a escuchar incesantemente de aquí a tres años.

Las propuestas de los aspirantes son difusas, vagas, inalcanzables al ver la realidad que padecemos, al ser el país más corrupto de la OCDE y el más impune, donde las causas de sobra las conocemos, pero que a la hora de actuar, ningún gobernante le entra a fondo.

¿Por qué? Porque la corrupción está en el ADN nacional. Es una práctica que Octavio Paz pensó en el siglo pasado que la enfermedad nos venía de antiguo, lo que es cierto, y que los mexicanos la condonamos en otros porque la compartimos. “Roban pero dejan robar”, “Ya que roben otros”, como grito de batalla para justificar el voto, sin medir en momentos la capacidad, trayectoria o propuestas de partidos o candidatos y votar sin saber los cómos.

Lamentable. Hoy quien sea que gane la elección presidencial difícilmente cumplirá para que esto cambie. Casos brotan a borbotones y tenemos hartos indiciados, montos de recursos desviados y robados, que veremos cómo quedan impunes, mientras seguimos en los debates bizantinos de sí los sistemas anticorrupción actuales son los apropiados para nuestro país y se les siguen ninguneando los recursos para implementarlos desde los estados y vía federación.

Castigos ejemplares, simplificación administrativa y regulatoria, así como mejorar la educación en el país, en casa y eliminar la apología del corrupto, que los poderes del Estado realmente tengan una división que genere contrapesos y que cada uno haga lo que debería hacer, son parte medular del combate, en serio a la corrupción. Mientras nada de esto sea tomado en serio y ejecutado, nos vemos en tres años, en las siguiente elección del 2021 para ver que ocurrencias nos venden candidatos a diputados y munícipes, para contenerla y erradicarla. 

Politólogo, profesor universitario y miembro del Claustro Académico del ITEI

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