Al cumplirse 25 años del atentado terrorista contra la comunidad judía AMIA, el presidente de la CEA, Mons. Oscar Ojea, expresó su cercanía y oración a las familias de los fallecidos y sobrevivientes

Al cumplirse 25 años del atentado terrorista contra la comunidad judía AMIA en Buenos Aires (Argentina) el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Mons. Oscar Ojea, expresó su cercanía y oración a las familias de los fallecidos y sobrevivientes.

A las 9:53 a.m. del 18 de julio de 1994, un coche bomba atribuido al fundamentalismo islámico destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) ubicada en la calle Pasteur 633. El ataque dejó 85 muertos y más de 300 heridos.

“Una vez más nos comprometemos a trabajar para evitar todo tipo de discriminación: racial, social, religiosa, cultural, que denigran la dignidad de la persona humana, hace imposible una convivencia sana”, afirmó en un videomensaje. “Es fundamento para la paz poder aceptarnos”, aseguró Mons. Ojea.

El presidente de la CEA expresó que en estos 25 años se ha trabajado en el diálogo interreligioso. “Nos hemos conocido mejor y esto ha servido para decir que en la Argentina, si hay algún diálogo que está funcionando, es el diálogo interreligioso”, expresó.

“Nuestro compromiso es el de estar muy cerca de todos los hermanos judíos en este día”, concluyó.

En tanto, la Comisión Nacional de Justicia y Paz (CNJyP) de la CEA, expresó que hoy se recuerda el “peor atentado terrorista en nuestro país, que golpeó con especial brutalidad a la comunidad judía pero que nos hirió por igual a todos los argentinos sin distinción de credos”.

La carta dirigida al presidente de la mutual judía (AMIA), Ariel Eichbaum, manifestó que “el tiempo transcurrido no disminuye el dolor, por las víctimas, por las secuelas del atentado y también porque persiste la impunidad”.

Sin embargo, la CNJyP alentó a “seguir testimoniando con fuerza que estamos llamados a vivir como hermanos, a liberarnos de las pesadas cargas de la desconfianza, de los fundamentalismos y del odio, que nunca la violencia es el camino y que ninguna agresión puede ser justificada utilizando el nombre de Dios, nuestro Padre común”.

“Ninguna convicción religiosa puede ni debe ser usada para justificar el terrorismo, o cualquier otra forma de violencia contra los hermanos. Junto con ustedes, pedimos justicia y verdad. También junto con ustedes pedimos paz y concordia, en nuestra amada Argentina y en todo el mundo”, concluyó el mensaje.

Cientos de personas se congregaron esa mañana del 18 de julio en la sede donde ocurrió el atentado hace 25 años para participar del acto central.

El discurso principal estuvo a cargo del presidente de la AMIA, Ariel Eichbaum. Hubo testimonios de quienes socorrieron a las víctimas y familiares; y se leyó el nombre de cada uno de los fallecidos al paso que se encendía una vela y se colocaban rosas.

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