El senador Carlos Lomelí califica de «simulacro» el evento de Verónica Delgadillo. Utilizó nómina municipal y amenazas contra trabajadores para fingir un músculo político que ya no tiene

En un ambiente de alta tensión política, el senador de la República por Morena, Carlos Lomelí Bolaños, lanzó una embestida frontal contra la administración de Verónica Delgadillo García, calificando sus recientes movilizaciones territoriales no como un genuino apoyo popular, sino como un acto de «desesperación» y coacción laboral con la mira puesta en el proceso electoral de 2027.

La «nómina» como carne de cañón

Frente a los cuestionamientos sobre el evento masivo encabezado por la alcaldesa de Guadalajara este fin de semana, el legislador de la Cámara Alta fue tajante: no se trató de un arranque de campaña orgánica, sino de una «convocatoria de trabajadores» bajo amenaza.

Lomelí reveló haber recibido múltiples denuncias de empleados municipales que fueron obligados a asistir bajo advertencias directas.

“Ellos saben que están convocando con la nómina, que ya no tienen la confianza ni el respeto del pueblo. Se les cayó la máscara: son gente que vino a servirse y a saquear”, sentenció el senador, describiendo a un gobierno de Movimiento Ciudadano en «caída franca» y «desquiciado» ante la pérdida de control territorial.

Derroche en «circo» mientras el agua está sucia

Con un estilo crítico, Lomelí Bolaños denunció el cinismo de la administración naranja, que gasta hasta 500 mil pesos diarios en pautas de redes sociales para denostar a la oposición.

El senador contrastó este gasto publicitario con la crisis de servicios básicos, señalando que mientras el pueblo de Guadalajara sufre por agua sucia o inexistente, el gobierno prefiere gastar 34 millones de pesos en un solo concierto para el 15 de septiembre.

“Si logramos llenar con El Potrillo y Maná, pues sigámosle dando circo al pueblo, aunque se enfermen y no tengan derecho al agua”, ironizó el legislador, subrayando que estas acciones son tácticas de distracción ante el fracaso en la infraestructura estatal que ha sido abandonada por décadas.

Fuga de operadores: el barco naranja se hunde

Quizás el golpe más espectacular de su declaración fue la revelación de que la estructura de Verónica Delgadillo se está desmoronando desde adentro. Según Lomelí, operadores políticos, presidentes de colonos y funcionarios de primer nivel del actual gobierno están «tocando la puerta» de Morena para desertar.

“Están muy preocupados porque saben que están en caída libre. Nosotros medimos cada semana y el ánimo de los tapatíos se agotó”, afirmó el Carlos Lomelí, asegurando que incluso funcionarios actuales se niegan ya a firmar documentos por miedo a investigaciones administrativas y del SAT sobre el presunto desvío de recursos.

Rumbo al 2027: «Más puesto que un chicharrón»

Aunque evitó llamarlo un «destape» formal para respetar los tiempos legales, Lomelí Bolaños confirmó su intención de aparecer en las encuestas y encabezar la transformación en Jalisco.

Con un mensaje desafiante, aseguró que mientras Movimiento Ciudadano utiliza el recurso público para hacer política, él seguirá «en las banquetas y mercados», vaticinando que la «revolución de las conciencias» terminará por desplazar a lo que calificó como una clase gobernante decadente y corrupta.

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