A un año del asesinato de Francisco  Francisco Álvarez Quezada, mejor conocido como Panchito, la CEDHJ y el gobierno de Guadalajara develaron una placa en su honor

Un árbol sicomoro en el parque Walt Disney de la colonia Olímpica mantendrá vivo el recuerdo de Panchito, aquel estudiante adolescente que murió a manos de un asaltante, luego de salir del aula de clases de un plantel universitario.

A un año de este lamentable suceso, familiares, amigos, compañeros de escuela, autoridades municipales de Guadalajara y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) participaron en el homenaje a su memoria. Se develó una placa y se plantó un árbol sicomoro como símbolos contra el olvido.

“Es inevitable que se conmueva nuestro corazón, nuestro espíritu, es inevitable recordar y volver a vivir esta parte de tristeza por la muerte de un ser humano, por la muerte de un joven, por la muerte de un estudiante”, expuso en su mensaje el titular de la defensoría pública de derechos humanos, Alfonso Hernández Barrón.

El memorial en un espacio público forma parte de la reparación del daño que solicitó la CEDHJ a las autoridades administrativas dentro de la Recomendación 22/18, relacionada con el caso.

El titular de derechos humanos en la entidad explicó que el homenaje debe servir para hacer frente a las lógicas del olvido que nos llevan a percibir como normal la violencia, que nos acostumbran a la muerte, a la desaparición de personas, a los robos y que, en cambio, nos hacen olvidar historias trascendentes y ejemplares como las de Panchito.

“Acudimos con indignación y hasta cierto punto, con la desesperación de que todavía no hacemos lo suficiente para frenar las múltiples violencias que nos han afectado la vida de todas y de todos. Acudimos con dignidad a recordar a las autoridades que deben esforzarse más, que deben trabajar más por garantizar el orden social, por garantizarnos la seguridad que nos permita construir proyectos de vida en paz.

“Venimos también a derramar una lágrima, a tratar de mantener la serenidad y la templanza en medio de esta emoción, pero también a darle una sonrisa a la familia. Venimos también con amor a abrazarles como comunidad, venimos a honrar la memoria de un joven bueno de la comunidad, venimos a honrar una historia, un legado, que a un a su corta edad nos deja Panchito”, añadió el presidente del organismo.

Hernández Barrón finalizó su mensaje con un llamado a quienes han hecho de la violencia su forma de vida: “Reflexionen, que piensen en el dolor tan profundo que causan a la sociedad y a las familias, que ya paren, que siempre habrá un juicio en su conciencia, ustedes también tienen familias, ustedes también son personas. Déjenos vivir en paz, déjenos cuidar a nuestras familias, reflexionen, ya paren esta violencia que está sumiendo en una profunda tragedia a nuestro país y nuestras comunidades. Ojalá estas palabras les lleguen y paren y nos permitan recuperar la tranquilidad con la que queremos vivir”.

El presidente de la FEU, Jesús Medina Varela, luego de hacer un reconocimiento a la trayectoria del estudiante dijo que “Panchito es un ejemplo para la comunidad estudiantil, para la comunidad universitaria y este acto es para darle rostro a toda esa ola de violencia que ha azotado a este país, que ha azotado a esta ciudad. Después de la muerte de Panchito la historia cambió, porque tomamos acciones, los jóvenes, los estudiantes, no nos quedamos sentados para ver qué pasaba, nos movilizó, salimos a las calles”.

Añadió que seguirán señalando a las autoridades, sin importar el color del partido, señalarán cómo mueren miles de personas, muchos de ellos jóvenes. Indicó que Guadalajara es la segunda ciudad del país donde más desaparecen personas y advirtió “seremos incómodos” al denunciar simulaciones y omisiones de las autoridades.

Marisol, amiga y compañera del adolescente dijo que lo de Panchito, “fue una tragedia que nos afectó, de menor a mayor medida, a sus amigos, a otros estudiantes, a su familia, a sus vecinos, esto logró cambiar la forma de ver el mundo. Ya no lo tenemos a él, pero tenemos lo más valioso, lo que nadie nos puede quitar, su legado, sus sonrisas, sus palabras, sus textos, todas aquellas sensaciones y emociones que nos trasmite al leer un fragmento o al volver a escuchar una nota de voz o venir aquí y ver cuántas personas estamos unidas en esto, que esto no es el final sino el inicio”.   

La regidora tapatía María Eugenia Arias Bocanegra, también dirigió un mensaje de solidaridad a la familia de Panchito.

La CEDHJ y el Ayuntamiento de Guadalajara publicaron la semblanza La vida de Panchito. Una historia que nos compromete, sobre los logros académicos y literarios del estudiante.

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