Acomplejados y Agachados: Julieta Ramírez fustiga al PRIAN por su nostalgia colonialista, acusándolos de preferir «alfombras rojas» para extranjeros que defender la soberanía
En un ambiente de alta tensión que rozó el vituperio, la Cámara de Senadores se convirtió en el epicentro de una batalla ideológica donde el honor nacional y la justicia pendieron de un hilo. La senadora Julieta Ramírez, del Grupo Parlamentario de Morena, lanzó un ataque frontal contra lo que calificó como una «violación directa a la soberanía nacional» orquestada desde el gobierno estatal de Chihuahua, mientras defendía a capa y espada la postura de México frente a las presiones de Washington en el caso Sinaloa.
Chihuahua vs. Sinaloa: El choque de dos realidades
Con un tono incisivo, la senadora marcó una línea de fuego entre ambos casos. Mientras que Sinaloa se enfrenta a acusaciones formuladas por un gobierno extranjero que aún deben procesarse bajo el marco jurídico mexicano, el caso de Chihuahua fue denunciado como una afrenta flagrante y sin autorización en territorio nacional.
La legisladora no se guardó nada al señalar las «versiones contradictorias» del gobierno de María Eugenia Campos, acusándola de permitir la presencia accidental de agentes extranjeros en suelo mexicano.
El contraste fue brutal: mientras el gobernador Rocha Moya y el alcalde de Culiacán solicitaron licencia para facilitar las investigaciones, Campos se ha negado no solo a separarse de su cargo, sino incluso a comparecer ante el Senado, un acto que la bancada mayoritaria interpreta como una clara señal de encubrimiento y colusión con intereses foráneos.
El Tratado de Extradición: ¿Escudo o Cortina de Humo?
Ante las voces que claman por una intervención inmediata en Sinaloa, la senadora Julieta Ramírez fue tajante: México no permitirá una «ingobernabilidad dictada desde el extranjero».
Apoyándose en los artículos 3, 10, 12 y 13 del Tratado de Extradición entre México y Estados Unidos, recordó que es facultad plena del gobierno mexicano solicitar y procesar pruebas antes de entregar a cualquier ciudadano sin sentencia.
«Si no hay pruebas, es un asunto meramente político», sentenció, emulando las palabras de la Presidenta de la República.
«Agachados y Entreguistas»: El dardo contra la oposición
El clímax de la sesión llegó cuando la senadora arremetió contra lo que llamó el «terrible oportunismo del PRIAN». En un discurso cargado de veneno crítico, acusó a los legisladores de la oposición de actuar como «cabilderos de Washington» en lugar de representantes del pueblo.
«Siempre acomplejados, arrodillados, entreguistas», disparó Ramírez, vinculando la actitud de la oposición actual con una supuesta nostalgia por la conquista española, al recordar la «alfombra roja» puesta a figuras como Isabel Díaz Ayuso.
Para la senadora, la oposición busca ocultar su respaldo a que el territorio mexicano sea puesto a disposición de intereses extranjeros a través de figuras como la gobernadora de Chihuahua.
Un grito de guerra por la soberanía
La nota final fue de triunfo político. Con el respaldo de un 72 por ciento de aprobación popular para la Presidenta de la República —la más votada en la historia moderna—, la senadora cerró su intervención con un estruendoso «¡Que viva la soberanía nacional!», dejando claro que, para el bloque oficialista, la voluntad de libertad del pueblo mexicano es inquebrantable frente a cualquier sombra de intervencionismo.


