Arturo Escobar consideró la incorporación del regidor Juan Alberto Salinas como un «golpe importante» para preparar los comicios de 2027

La política tapatía presenció un nuevo episodio de pragmatismo con la salida de Juan Alberto Salinas Macías de la coordinación de la fracción edilicia de Morena en el Ayuntamiento de Guadalajara para sumarse a las filas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Anunciada por el Comité Ejecutivo Estatal del PVEM, esta mudanza política otorga al partido una posición de representación directa dentro del Cabildo tapatío.

El cambio de estandarte es presentado por la dirigencia del PVEM como una jugada estratégica rumbo al proceso electoral de 2027. El coordinador nacional electoral del PVEM, Arturo Escobar, calificó la incorporación como un «golpe importante» de cara a las próximas elecciones, mientras que el delegado nacional en Jalisco, José Antonio Sánchez, celebró saldar la «deuda» de representación que mantenían en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

En esta nueva etapa, el munícipe anunció que buscará impulsar temas de medio ambiente, desarrollo urbano sustentable, movilidad, servicios públicos y bienestar social.

Sin embargo, la salida de Salinas del grupo guinda ocurre tras haber protagonizado agudas contradicciones con la doctrina de la Cuarta Transformación.

A pesar de pertenecer a un partido que abandera la austeridad republicana como principio rector para erradicar privilegios y ostentaciones, el regidor fue exhibido saliendo de la Alcaldía tapatía al volante de un Tesla Model Y blanco, automotor cuyo precio oscila entre los 799 mil y los 949 mil pesos.

La conducta del edil sumó además un matiz de desacato vial, pues fue captado utilizando su teléfono celular mientras conducía el vehículo sobre la Calle Independencia.

Esta falta contraviene directamente el artículo 364 de la Ley de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte de Jalisco, disposición que sanciona el uso de aparatos telefónicos al volante con multas que van de 15 a 25 Unidades de Medida y Actualización, equivalentes a montos entre mil 759 y 2 mil 932 pesos.

Resulta cuestionable que un representante público que viola la normativa vial al mando de un automóvil de lujo abandone el discurso de la austeridad para asumir ahora la bandera del desarrollo sustentable y la movilidad urbana.

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