Acusación de racismo: El técnico de Egipto, Hossam Hassan, denunció formalmente haber sido víctima de ataques raciales por parte del equipo argentino tras el gol que selló la derrota de su selección
Lo que debía ser una noche de gloria histórica en el Estadio de Atlanta se ha transformado en un bochorno internacional que empaña el brillo de la Copa del Mundo 2026. Argentina logró lo impensable: remontar una desventaja de dos goles por primera vez en su historia mundialista, pero el grito de gol de Enzo Fernández fue sofocado por una acusación que hace temblar los cimientos del «fair play»: racismo en pleno campo de juego.
El grito herido de Egipto
Mientras la Albiceleste desataba la locura tras sellar el pase a Cuartos de Final con un agónico gol de Fernández, el técnico de Egipto, Hossam Hassan, detonó una bomba de indignación desde su área técnica.
Con gestos desesperados y señalando directamente hacia el bando argentino, el estratega africano denunció ante el mundo haber sido —él y su equipo— víctimas de ataques raciales por parte de los jugadores sudamericanos.
El ambiente se volvió eléctrico y hostil. El árbitro francés Francois Letexier tuvo que interrumpir el festejo para encarar el reclamo de un Hassan fuera de sí, quien apuntaba con furia hacia la zona donde los seleccionados argentinos celebraban su hazaña.
¿Quién fue? ¿Qué se dijo? El caos del momento hizo imposible identificar al culpable individual, pero la mancha ya se extendió sobre todo el plantel argentino.
La FIFA: Un silencio que ensordece
Lo más indignante de esta jornada no es solo el presunto ataque, sino la reacción —o la falta de ella— de los altos mandos del fútbol. Mientras el planeta exige respuestas ante una ofensa que atenta contra la dignidad humana, la FIFA se mantiene en un silencio sepulcral.
¿Dónde quedó el discurso de «No al Racismo»?
El máximo órgano rector tiene la obligación de comunicar con claridad qué sucedió en el césped de Atlanta y aplicar sanciones que no se queden en simples multas económicas. No se puede permitir que el éxito deportivo sirva de escudo para la discriminación y el odio.
Victoria manchada
Argentina ya piensa en Colombia o Suiza, sus posibles rivales en la antesala de la final, pero avanza con un estigma que ninguna remontada puede borrar. El caso no se cierra con el silbatazo final; por el contrario, apenas comienza una cacería de la verdad en la que el fútbol mundial exige que se expulse, de una vez por todas, el racismo de las canchas.


