Aparador Político: Una masacre más, las de los hermanos González Moreno y Enrique Alfaro en tanto tiene su mirada en la boleta del 2024. No es confusión, Jalisco es estado fallido

FÁBRICA DE DESAPARECIDOS

Hace años Jalisco se cocía aparte en cuestiones de inseguridad, desde aquí veíamos cómo se acrecentaba la violencia en estados como Tamaulipas, Chihuahua, Zacatecas, Sinaloa, Coahuila, Durango, Michoacán, y un largo etcétera. Jalisco observaba a la expectativa y ahora se ha convertido en una fábrica de desaparecidos y en una película de terror. De acuerdo a los datos oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas (RNPDNO) de la Secretaría de Gobernación (Segob) el estado tiene un acumulado histórico de 11 mil 269 casos que lo convierte en primer lugar nacional. Cepad asegura que uno de cada cinco con víctimas de desaparición. Y peor aún, policías municipales se han convertido en los principales victimarios engordando las cifras de la desaparición forzada.

LAS MASACRES EN JALISCO

En la mente del colectivo aún sigue esa escena cruenta de 26 cuerpos abandonados en una camioneta en los Arcos del Milenio en el 2011, esa escena marcó un antes y un después. Con esa afrenta se combatiría al Cartel del Milenio y se desterraría del estado, pero se fortalecería el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) hasta llegar a ser lo de hoy, la organización del narcotráfico más poderosa del país y se podría decir hasta del mundo. A partir de esa fecha, Jalisco empezó a contabilizar masacres. Ahora los asesinatos son en masa sin importar si son niños o mujeres, la más emblemática de este gobierno alfarista la del Caso Jauja, en donde asesinan a 12 albañiles. Ahora los jaliscienses son asesinados en masa, con armas de alto calibre que sólo la policía estatal y el Ejército poseen, los grupos criminales siembran el terror dejando desvalida a la población, dada la infiltración de las policías, especialmente las municipales, en los entramados de la delincuencia organizada.

TEOCALTICHE Y LOS DESPLAZADOS

Y qué decir de los desplazados por la violencia del crimen organizado y del narcotráfico. El gobernador militante del Partido Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, lo niega y asegura que las familias se van por precaución ante “posibles” ataques de la delincuencia. En el otro lado de la realidad, en el Caso Teocaltiche 113 familias se toparon con el desplazamiento forzado, 60 familias más se refugiaron en localidades cercanas a Zacatecas y Aguascalientes y 53 se refugiaron con vecinos o con las autoridades eclesiásticas debido a los cruentos enfrentamientos entre integrantes de los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. En fin el responsable de la seguridad de los jaliscienses niega el desplazamiento forzado en tanto sus habitantes ya claman por la presencia de elementos del Ejército y la Marina ante la incapacidad de las autoridades locales de brindarles seguridad. El Gobernador se comprometió a brindar seguridad pero hasta ahora las familias se rehúsan a regresar a sus hogares. De Teocaltiche no se puede decir que es tierra de nadie porque parece que es tierra del narco.

FAMILIAS ENTERAS DESAPARECEN

El terror en Jalisco se expande y aparte de ser uno de los estados con mayor atractivo turístico del país, ahora es un estado en donde familias enteras desaparecen en manos del crimen organizado y esto se ilustra por los caso de los italianos Raffaele Russo, Antonio Russo y Vincenzo Cimmino, un caso que está sin revolver el 31 de enero del 2018. Otro caso que se suma es el de la familia Villaseñor Romo, que fueron desaparecidos en Acatic aunque afortunadamente fueron liberados. En estos casos es indignante la desaparición forzada dada que se dio a manos de policías municipales. Pero hay una larga lista de desaparición de familias como la de los hermanos Cuevas Sánchez, los hermanos Martínez Camarena, Ávalos Camarena, la familia Maciel Castellanos y lamentablemente más familias desaparecidas.

ASESINAN A ESTUDIANTES

La indignación se incrementa cuando se desaparece y acribilla a los jóvenes y estudiantes. Jalisco ya tiene dos casos emblemáticos: Caso CAAV de los estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales de Guadalajara (CAAV), se trata de Salomón Aceves, Marco García y Daniel Díaz fueron quienes fueron desaparecidos por miembros del Cartel Jalisco Nueva Generación el 19 de marzo pasado. Los asesinaron y disolvieron sus cuerpos en ácido generando una gran indignación. Pero allí no se detuvo este terror ahora se suma el caso de los hermanos González Moreno, José Alberto, José Ángel y Ana Karen, sacados de su casa en medio de la noche, asesinados y tirados en la barranca. Y lo mismo, la mano del narco en estas masacres. En los dos casos dice la Fiscalía General de Justicia que fue por confusión pero no hay justicia y reina la impunidad. Además en la Universidad de Guadalajara se reconocen 16 estudiantes desaparecidos aunque se habla de una cifra mayor que se empeora con la presencia de narcomenudistas en los planteles universitarios.

¿Y ALFARO? PENSANDO EN LA BOLETA

Jalisco ya es un escenario de horror con desapariciones forzadas, masacres, enfrentamientos, desplazamiento forzado, fosas clandestinas y el gobernador Enrique Alfaro Ramírez se la pasa pensando en la boleta electoral del 2024 en su sueño de ser Presidente de México. Lo cierto que hasta ahora no hay acción del alfarismo que tape el hedor de la muerte y de la sangre derramada de inocentes, no hay acción que tape las desapariciones y muchos las forzadas que están a manos de las policías que están a su cargo, no hay acción que tape las masacres, y la violencia cruenta. Cada vez que puede Alfaro graba sus mensajes en redes para criticar al presidente Andrés Manuel López Obrador y desmarcarse de la violencia manifestando que es competencia federal aunque en la realidad la primera instancia de investigación están en manos de las autoridades locales pero prefiere aventar la responsabilidad a la federación o hacerse la víctima. La realidad es que el vacío de gobernanza y de presencia de la autoridad ha propiciado el crecimiento alarmante de los capos de la droga y sus cárteles.

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