Luego de señalar que nunca en la historia se había insultado tanto a un Presidente, AMLO advirtió: “Actuaremos denunciando sin titubeos y firmeza el fraude electoral”

En el segundo año del Día de la Victoria, Andrés Manuel López Obrador rindió cuentas tras su triunfo electoral para llegar a la Presidencia de México. Fue claro al indicar que “nunca se había insultado tanto a un Presidente de la República”. Al tiempo que advirtió que en las elecciones de junio del 2021, “actuaremos denunciando sin titubeos y firmeza el fraude electoral”, pese a que eso genere molestias entre los actores políticos.

El político de izquierda mandó mensaje a la nación con motivo del segundo años del Día de la Victoria, tras el triunfo de AMLO en las elecciones de junio del 2018.

“Nunca se ha reprimido al pueblo ni hemos permitido masacres; se eliminó la tortura y otras violaciones a los derechos humanos que eran prácticas habituales; se está haciendo justicia en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa; se atiende a víctimas de la violencia y del neoliberalismo, como el caso lamentable de la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora; se eliminó el CISEN, los sistemas de espionaje político y al Estado Mayor Presidencial; no se espía ni se persigue a nadie y la oposición se manifiesta con libertad”, refrendó el Mandatario federal.

Luego de pronunciarse por los casos emblemáticos de violación a los derechos humanos en pasadas administraciones, Andrés Manuel señaló: “Nunca, en más de un siglo, se había insultado tanto a un Presidente de la República, y la respuesta ha sido la tolerancia y la no censura”.

AMLO destacó: “No se permite la corrupción y se redujo en 95 por ciento el robo de combustibles; las grandes corporaciones nacionales y extranjeras han pagado adeudos pendientes a la hacienda pública; quedó prohibida la condonación de impuestos; se han presentado denuncias penales contra falsificadores de facturas; y se convirtió en delito grave la defraudación fiscal”.

Asimismo, habló de la austeridad del gobierno y subrayó que la Presidencia dispone de un presupuesto 70 por ciento menor al ejercido por la anterior administración de Enrique Peña Nieto.

“Se redujeron los sueldos de los altos funcionarios en 50 por ciento y se eliminó el uso de aviones y helicópteros; los servidores públicos ya no disponen de servicio médico privado ni de caja de ahorro especial con cargo al erario; se cancelaron las pensiones millonarias a ex presidentes de la República; solo estamos dejando lo necesario de la estructura administrativa; no hay derroche y se terminó el lujo insolente en el gobierno”, apuntó.

El Jefe del Estado mexicano señaló: “Por eso nada nos detendrá en el propósito de transformar a México por la vía pacífica, de manera rápida y profunda. Sostengo que, para el primero de diciembre de este año estarán ya establecidas las bases de la nueva forma de hacer política. Para entonces habremos terminado con las principales reformas legales y quedarán asentadas en la consciencia ciudadana las ideas de justicia, honestidad, austeridad, bienestar y democracia”.

Y es aquí en donde el Presidente de México puntualizó: “Hoy, primero de julio, día que para muchos es sinónimo de democracia, expreso que aun cuando hemos avanzado haciendo valer el principio de la separación de poderes, el Estado de Derecho, la aplicación de la revocación de mandato y la abolición de fueros e inmunidades de los servidores públicos y aunque es evidente que existe una mayor participación ciudadana, todavía nos falta erradicar por completo el fraude electoral y convertir el apego a los principios democráticos, en cimiento inamovible de nuestra cultura cívica”.

Externó que en las próximas elecciones del 2021, “sin dejar de respetar las decisiones de los órganos electorales autónomos, como el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, vamos a estar todos atentos para que las elecciones sean verdaderamente libres y limpias”.

Recordó que cuando expresó su compromiso con la democracia, “algunos se molestaron y empezaron a vociferar que eso era intromisión, injerencia”.

Les reviró a sus detractores que “olvidan que la democracia implica, en primer lugar, el respeto al mandato del pueblo, un mandato que en el pasado reciente fue atropellado por las prácticas del fraude impulsadas desde la cúspide de los poderes político y económico y solapadas por las autoridades electorales. Por ello, desde el 1 de diciembre de 2018, dejamos en claro que no incurriríamos en esas acciones abyectas, que observaríamos una estricta imparcialidad partidista y que respetaríamos los resultados electorales de cualquier signo”.

Y el Jefe del Estado mexicano advirtió: “Reitero que actuaremos denunciando sin titubeos y firmeza el fraude electoral, con el mismo criterio que sostuvo Francisco I. Madero y que expresó en Ciudad Juárez en 1911 tras el triunfo de la Revolución”.

Al dar las gracias al pueblo mexicano por el apoyo para “triunfar y enfrentar a la reacción conservadora”, refrendó su compromiso de “continuar siendo fiel a los principios que nos inspiran de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”.

Para finalizar apuntó: “Seguiré unido a muchos mexicanos que buscamos desterrar atrocidades, la peste de la corrupción y de la desigualdad social”.

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