Andrés Manuel López Obrador se pronunció por desterrar la corrupción, aunque no castigará a ningún funcionario implicado en corrupción de sexenios pasado

Acabar con la corrupción y la impunidad ha sido otra de las propuestas que arrojo Andrés Manuel López Obrador a la hora de juramentar como Presidente de México. No obstante, se ha rehusado a castigar a políticos y funcionarios implicados en casos de corrupción de sexenios que lo antecedieron. Aunque anunció como primera acción la firma del decreto para el Caso Ayotzinapa.

Al iniciar el primer discurso que dio frente a la nación mexicana, López Obrador agradeció a Enrique Peña Nieto por no haber intervenido, como lo hicieron otros presidentes, en las pasadas elecciones presidenciales.

Posteriormente hizo fuertes críticas a la corrupción y la impunidad y se comprometió a desterrar estos males.

“En el periodo neoliberal la corrupción se convirtió en la principal función del poder político, por eso si me piden que exprese en una frase el plan del nuevo gobierno, respondo: acabar con la corrupción y con la impunidad”, indicó.

No obstante la críticas a la corrupción reconoció que la etapa de la Cuarta Transformación “la vamos a iniciar sin perseguir a nadie porque no apostamos al circo ni a la simulación”.

Añadió: “Si abrimos expedientes dejaríamos de limitarnos a buscar chivos expiatorios, como se ha hecho siempre, y tendríamos que empezar con los de mero arriba, tanto del sector público como del sector privado”.

Pero habló de una trato especial con la desaparición forzada de los 43 normalistas por lo que pronunció porque “las autoridades encargadas desahoguen en absoluta libertad los asuntos pendientes, por cierto, hoy se constituye una comisión de la verdad para castigar los abusos de autoridad, para atender el caso de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa”.

Pero aclaró que la postura de no castigar casos de corrupción de administraciones anteriores, no se aplicará “para nosotros, quienes mantendremos en alto el ideal y la práctica de la honestidad. Empiezo por informar que hemos promovido una ley para convertir la corrupción en delito grave, que aunque parezca increíble no lo era.

“Con apego a mis convicciones y en uso de mis facultades, me comprometo a no robar y a no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder público. Esto aplica para amigos, aplica para compañeros de lucha y familiares”.

Para poner el ejemplo dijo que desde hace años ha propuesto la reforma al artículo 108 de la Constitución para eliminar la impunidad y los fueros de los altos funcionarios públicos, empezando por el Presidente de la República, quien ahora, “según la iniciativa de ley que hoy, este día, estoy enviando al Senado, podrá ser el presidente de la República juzgado como cualquier ciudadano por el delito que sea, aun estando en funciones”.

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