En su mensaje a la nación, AMLO es claro al advertir que a pesar de las adversidades por la pandemia del COVID-19 y la crisis económica, no se detendrá la transformación

El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene el objetivo bien planteado y advierte una vez más, en un mensaje a la nación, que a pesar de las adversidades, por el coronavirus y la crisis económica, “no se detendrá la transformación de México”.

“A pesar de las adversidades, no se detendrá la transformación de México. Reitero, son más nuestras fortalezas que las debilidades y son mucho más los ciudadanos que buscan el cambio verdadero que quienes apuestan al retroceso. Esta crisis es pasajera, transitoria. Pronto regresará la normalidad, venceremos al coronavirus, reactivaremos la economía y México seguirá de pie, mostrando al mundo su gloria y su grandeza#, reafirmo AMLO.

Asimismo, dijo entender a “los conservadores y quienes han medrado con el llamado modelo económico neoliberal de privatización de ganancias y de socialización de pérdidas, no compartan nuestra visión de desarrollo con justicia y democracia. Pero a nadie engañamos y hay constancia de ello: lo que estamos haciendo es lo que hemos propuesto en forma pública y abierta desde hace años en la lucha diaria y en campañas políticas. Es, también, por lo que votaron millones de mexicanos”.

Indicó que el plan de recuperación económica que ha propuesto, “no se ajusta al modelo neoliberal o neoporfirista. Ya rompimos el molde que se usaba para aplicar las llamadas medidas contracíclicas que solo profundizaban más la desigualdad y propiciaban la corrupción en beneficio de unos cuantos”.

También el Mandatario federal advirtió: “Nada nos hará regresar al pasado. Recuerdo lo que afirmaba el presidente Franklin Delano Roosevelt en una circunstancia parecida durante la Gran Depresión, originada a partir 1929. Este titán de las libertades llegó a decir: “El interés propio, egoísta, suponía una mala moral; ahora sabemos que también era una mala economía”.

Critico que en el pasado ante crisis recurrentes los gobernantes decían: “ni modo, no había de otra” y contrataban más créditos, rescataban a grandes empresas y bancos, convertían deudas privadas de unos pocos en deuda pública; establecían privilegios fiscales, aumentaban precios de combustibles y de los servicios públicos, disminuían salarios, despedían a trabajadores, eliminaban o reducir la seguridad social y “ahora ya no es la misma receta; ahora, primero es el bienestar del pueblo y después lo mismo, el bienestar del pueblo, y nunca jamás los privilegios, la corrupción, el saqueo y la impunidad”.

Así finalizó: “Estoy seguro de que pronto, muy pronto, voy a convocar al pueblo de México a darnos de abrazos en las plazas públicas, porque vamos a salir de nuevo a las calles, sin miedos ni temores, para seguir siendo lo que es nuestro pueblo de México, digno y feliz, para seguir siendo libres, prósperos, fraternos, humanos”.

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