A los amigos justicia y gracia: Desde su campaña AMLO prometió acabar con la corrupción pero a un año de esta administración se registran pocos avances

Por Alfonso García Sevilla

El primer mandatario Andrés Manuel López Obrador desde su campaña prometió que de ganar la elección presidencial acabaría con la corrupción, cáncer que ha carcomido las estructuras de las instituciones del país y que se ha arraigado en la cultura popular del mexicano. De acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción 2019 de Transparencia Internacional, México es aún la nación peor evaluada entre los integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la posición 36 de 36 países miembros. 

Rescato el hecho de que se mejoró un punto (ante los datos y la inercia de un lustro en tobogán, es un respiro saberlo) en comparación al 2019, sin embargo, es primordial que se den más señales de que el combate a la corrupción no se debe de quedar en el discurso, que esta administración efectivamente va con todo para, al menos, seguirla conteniendo.

Pendientes hay varios que deben de resolverse con sanciones severas, y que el Mandatario mediáticamente ha señalado, desde los culpables del huachicoleo en todos sus niveles, la presunta corrupción en el fallido aeropuerto de Texcoco, el caso Odebrecht, y, entre muchas otras más, la reciente crisis por el desabasto de medicamentos, de la cual el propio AMLO justificó: “No querían dejar el negocio y no quieren dejar de robar, pero se tienen que acostumbrar a la nueva realidad, ya no hay corrupción, todos a portarnos bien, a actuar con rectitud e integridad”.

Señalamientos ha hecho muchos, acciones de fondo para dar certeza de que se combatirá, pocas. Lamentablemente el caso de las propiedades descubiertas a su director de la CFE, Manuel Bartlett por 800 millones de pesos y el pronto carpetazo por la Función Pública, en simil con el caso “Casa Blanca” de Peña Nieto, así como la reciente exoneración y compra de medicamentos a una de las empresas del ex súper delegado de Jalisco, Carlos Lomelí, por 128 millones de pesos, nos dejan ver que se seguirá con el doble discurso de “A los amigos justicia y gracia; a los enemigos la ley a secas”.

AMLO debe entender que la popularidad que goza principalmente está sustentada en su reiterado discurso en contra de la corrupción, de la “mafia del poder”, de los saqueadores del país, donde prometía combatirla y como lo dijo, “barrerla como las escaleras, de arriba hacia abajo» y a un año de su gestión, se ven pocos avances de acuerdo a la magnitud por él reconocida, del problema. 

Espero y sinceramente, no sea otro sexenio perdido en la lucha contra la corrupción. 

Compartir