Papa Francisco y el Gran Imán de al Azhar se reúnen por tercera vez lo que confirma la buena relación entre la Santa Sede y la principal institución sunita

Se ha celebrado el tercer encuentro en el Vaticano entre el Papa Francisco y el Gran Imán de al Azhar, Ahmed Muhammad Ahmed el-Tayeb, un hecho que confirma la buena relación entre la Santa Sede y la principal institución sunita, sobre todo después de la visita que el Papa Francisco efectuó el pasado mes de abril a Egipto.

Las relaciones habían sufrido una importante ruptura en el año 2011, después de que Benedicto XVI condenara el terrorismo en Egipto y las autoridades islámicas del país consideraran sus palabras una injerencia.

Con Francisco, las relaciones volvieron a su cauce en 2016 cuando una delegación del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso se trasladó hasta el Cairo para retomar el camino emprendido anteriormente. El 23 de mayo de 2016 el Imán acudió al Vaticano y esta visita desembocó en la de la delegación vaticana a la capital de Egipto.

El anterior encuentro se celebró el 22 y 23 de febrero de 2017. Meses después, el 3 de julio, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y el Centro de al-Azhar para el diálogo se reunieron y publicaron un comunicado. En él se volvía a reafirmar la voluntad de “expresar el común compromiso en proseguir reflexiones compartidas, dirigidas a promover un diálogo interreligioso prolífico y eficaz, centrado en particular en la promoción de la paz y en la construcción de un mundo más justo”.

Durante su visita a Egipto, el Papa Francisco estuvo acompañado en todo momento por el Gran Imán. El Pontífice condenó duramente el uso de la religión para fines terroristas: “La violencia es la negación de toda auténtica religiosidad”, dijo en la Universidad de Al-Azhar.

“Estamos obligados a denunciar las violaciones que atentan contra la dignidad humana y contra los derechos humanos, a poner al descubierto los intentos de justificar todas las formas de odio en nombre de las religiones y a condenarlos como una falsificación idolátrica de Dios: su nombre es santo, Él es el Dios de la paz, Dios salam”.

“Por tanto, –afirmó también en su discurso– sólo la paz es santa y ninguna violencia puede ser perpetrada en nombre de Dios, porque profanaría su nombre”.

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