Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad denunciaron que Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo ocultaron cantidades millonarias en cuentas offshore

Por Raúl Olmos

Durante dos décadas, Marcial Maciel y sus colaboradores más cercanos tuvieron en los paraísos fiscales de Bermudas e Islas Vírgenes una estructura financiera a través de la cual fluían recursos de la Legión de Cristo, revela la investigación global ‘Paradise Papers’.

Rectores y directivos de su red de Universidades –que obtienen ingresos de 300 millones de dólares al año- tenían las firmas autorizadas para el manejo del dinero. Ese esquema secreto se desmanteló cuando el Vaticano intervino la congregación religiosa.

La sociedad secreta en el paraíso

“International Volunteer Services” –la sociedad offshore creada en 1994 en Bermudas- era parte de una estructura financiera más amplia diseñada con el auxilio del despacho legal y fiscal Appleby en la que participaban como operadores algunos de los colaboradores más próximos a Maciel, entre sacerdotes, laicos consagrados y rectores de las universidades vinculadas a la congregación religiosa, según revelan expedientes consultados por miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) como parte del proyecto ‘Los Papeles del Paraíso’ o ‘Paradise Papers’.

El 28 de julio de 1992, el jerarca de la Legión de Cristo había establecido, también en Bermudas, ‘The Society for Better Education’ la cual, junto con “International Volunteer Services”, alimentaba de recursos al fondo fiduciario Ecyph Limited, afincado en las Islas Vírgenes Británicas.

Entre el reservado grupo que tenía acceso a estas sociedades estaban Luis Garza Medina, integrante de la acaudalada familia mexicana fundadora de Grupo Alfa; Álvaro Corcuera, quien sucedió a Maciel en la dirección general de la Legión, Evaristo Sada Derby, quien durante una década fue el secretario de la congregación y Anthony Bannon, director de la Legión en Norteamérica.

El investigador Fernando González, el primero en tener acceso al Archivo Secreto del Vaticano para investigar a Marcial Maciel, asegura que esos hombres pertenecían al círculo rojo del fundador de los Legionarios, lo que explica que los haya elegido para representar sus intereses.

“Era el círculo que lo protegía económicamente y que lo protegía de todo”.

El dinero que pasaba por esa estructura financiera era controlado por Maciel. Era un esquema secreto, que sólo conocía su círculo íntimo. Cuando se crearon estas sociedades, México y Bermudas no contaban con acuerdos de intercambio de información fiscal.

“Maciel nunca tuvo escrúpulos de nada y menos por el manejo del dinero. Era el ejemplo perfecto del hombre que confía en el dinero como dios verdadero”, hizo notar el doctor José Barba, uno de los ex legionarios que fue víctima de Maciel y quien con sus denuncias logró la intervención del Vaticano.

Barba advirtió que por las fechas en que se abrieron las compañías en paraísos fiscales, es probable que parte del dinero haya sido para proteger a la familia de Maciel.

“En 1992 (cuando se abrió la primera empresa en Bermudas) los hijos de Maciel con diversas mujeres eran aún pequeños. Mientras su vejez avanza, quiere dejarles alguna herencia”.

El control de Maciel

Desde que el Papa Juan Pablo II autorizó en junio de 1983 las constituciones de la Legión de Cristo, se estableció un riguroso centralismo de las finanzas de la congregación religiosa. Es decir, todo el flujo de capital era controlado por el director general desde la sede de Los Legionarios en Roma. Lo anterior se confirma en los documentos recibidos por el diario alemán “Süddeutsche Zeitung”.

En los registros de Appleby, el domicilio de la red financiera establecida en Bermudas e Islas Vírgenes es Vía Aurelia 677, en Roma, donde está la Vicaría General de los legionarios, y quienes tenían el control eran el propio Marcial Maciel y su equipo de colaboradores más cercano.

En los protocolos de administración aprobados por Maciel antes de ser obligado a retirarse del sacerdocio, cada cuenta debía tener la firma mancomunada de mínimo tres personas, excepto las que manejaba él, quien podía tener manejo libre de los recursos. Esa disposición incluso la dio en las cuentas que transferían fondos al Banco Vaticano. Para garantizar un manejo discrecional del dinero, las cuentas eran controladas por las personas de más confianza de Maciel.

Así, por ejemplo, en una cuenta del Citibank en Nueva York a nombre de la sociedad International Volunteers Services –perteneciente a la red financiera de Bermudas– las firmas autorizadas eran las de tres personas fieles a Maciel.

Una de ellas era el sacerdote español Jesús Quirce Andrés, un personaje cercano al poder político, quien fungió como rector de la Universidad Anáhuac y ofició en 2012 la boda religiosa de Juan Cristóbal Salinas, hijo del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari.

Los dos restantes eran los laicos consagrados Mario Olivieri Sangiacomo, miembro del equipo de directores de la Universidad Interamericana de Desarrollo (UNID) y de la Universidad Europea de Roma, y Javier Vargas Díez Barroso, exrector de la Universidad Anáhuac del Sur y actual director de la red de colegios Mano Amiga.

En las últimas dos semanas, periodistas que colaboran en la investigación ‘Paradise Papers’ buscaron a Quirce, Olivieri y Vargas a través de la Legión de Cristo, para preguntarles sobre su papel en la estructura financiera offshore de la congregación, y no hubo respuestas. Olivieri fue más claro: en un recado, “agradeció mucho” la oportunidad de hablar con la prensa, pero añadió que “en estos momentos no tiene la intención de hacerlo”.

También se solicitó una entrevista a la Legión en Roma, pero fue negada.

Ingresos millonarios

El establecimiento de una estructura financiera offshore en Bermudas e Islas Vírgenes, entre 1992 y 1994, coincide con la expansión del imperio educativo de los Legionarios (desde preescolar hasta post grados), que actualmente representa ingresos superiores a los 600 millones de dólares al año por concepto de colegiaturas, cobro por servicios y donativos, de acuerdo con los reportes financieros de instituciones ligadas a la congregación, obtenidas para esta investigación.

Alrededor de la mitad de esos fondos corresponden a la red de universidades.

En aquellos días, Marcial Maciel era una persona influyente en el Vaticano. En 1991, un año antes de haber creado su primera empresa en Bermudas, Juan Pablo II lo había nombrado miembro de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, encargado de analizar la formación de nuevos sacerdotes; el mismo Papa lo designó en 1992 integrante de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y en 1994 consultor permanente de la Congregación para el Clero, órgano del Vaticano responsable de supervisar todos los asuntos relacionados con los ministros religiosos.

En el ínter entre la creación de su primera y su segunda sociedad en Bermudas, Maciel y sus súbditos Legionarios expandieron su red educativa en tres países: en agosto de 1993 iniciaron la expansión de la Universidad Anáhuac a otros puntos de México, con una sede en Xalapa; al mes siguiente fundaron en Madrid, España, la Universidad Francisco de Vitoria, y en octubre del mismo año el Vaticano –a través de la Congregación para la Educación Religiosa- erigió en Roma, Italia, el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.

Aquel fue el año que marcó la mayor expansión del imperio educativo de la congregación, que actualmente atiende a 166 mil estudiantes en México, Argentina, Filipinas, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Italia, España, Estados Unidos, Suiza e Irlanda, de los cuales 78 mil (equivalente al 47%) son de nivel universitario.

En los archivos de Appleby aparecen dos sacerdotes y tres laicos que han fungido como rectores o directivos de la red de universidades que la Legión estableció en seis países.

En la red financiera de Bermudas han participado el padre Jesús Quirce Andrés, vicepresidente de la red Anáhuac; Charles Sikorsky, Presidente del Institute for the Psychological Sciences, una institución académica controlada por los legionarios en Virginia, que es parte de la Universidad de la Divina Misericordia (Divine Mercy University); Cristian Nazer, rector de la Universidad Finis Terrae en Chile; Javier Vargas Díez-Barroso, ex rector de la Anáhuac del sur y Mario Olivieri Sangiacomo, directivo de la UNID.

En conjunto la red de universidades legionarias tienen ingresos anuales por 300 millones de dólares, según detallan en sus estados financieros, los cuales fueron obtenidos para esta investigación.

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